La Ciudad

"En la pandemia se demonizó precipitadamente al transporte público"

Así lo remarcó la directora del Instituto de Estudios del Transporte de la UNR, María Laura Pagani, y pide asegurar la "conectividad".

Martes 24 de Noviembre de 2020

Recién estrenada la pandemia y en los primeros días del aislamiento social, preventivo y obligatorio; los conductores de los servicios nocturnos de la línea 113 se acostumbraron a circular con uno o dos pasajeros. "Casi como que sacamos a pasear las unidades", dice un chofer que pide no ser identificado y lleva varios años en la línea de la empresa Movi que une el shopping Portal Rosario con el Fonavi de Grandoli y Gutiérrez, sin pasar por el centro. Por esos días, viajar en el transporte público aparecía como un pasaporte al contagio de Covid-19. Ocho meses y más de 80 días de paro después, el desafío del municipio es reorganizar el transporte público y lograr que los pasajeros vuelvan a subirse a las unidades.

“La pandemia puso en crisis varios modelos y esquemas en la sociedad y en particular en las ciudades, entre ellos la movilidad. Creo que se demonizó precipitadamente al transporte público”, señala María Laura Pagani, directora del Instituto de Estudios de Transporte de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), donde se vienen gestando numerosos proyectos relacionados con la movilidad sustentable en las ciudades.

Para la especialista, “el transporte público masivo es la columna vertebral de las ciudades” y cualquier iniciativa para rediseñar el sistema adecuadamente debe atender a las necesidades de conectividad de la población, “asegurando la accesibilidad y equidad para todos los usuarios”.

La semana pasada, la Intendencia puso en marcha una serie de consultas entre los empresarios del transporte en el marco de la emergencia del sector. Esta herramienta permitirá introducir modificaciones en el sistema en los próximos dos años, o hasta que los pasajeros trasladados mensualmente lleguen a cifras similares a las de octubre 2019.

Pagani destaca que la demanda del transporte público ha cambiado, pero seguirá existiendo. Y advierte que las ciudades intermedias a grandes “dependen y deben instrumentar su movilidad basándose en el transporte masivo como elemento principal, complementando con el resto de modos”.

Sin medias tintas, destaca que “al comienzo del aislamiento se demonizó precipitadamente al transporte público, pensando que era un medio de mayor potencialidad de contagios. Pero varias investigaciones demostraron que, con las medidas de distanciamiento, higiene y salubridad en las unidades, los porcentajes de contagio eran muy bajos. Esos mensajes que apuntaron a la no utilización del transporte masivo provocaron que muchos usuarios se volcaran a la movilidad individual, ya sea automóvil, motos o bicicletas, incluso en muchos casos se ha recurrido a la caminata. Esto tiene algunos matices positivos y otros que deberíamos revisar para evitar impactos negativos o retroceder en algunos cambios de hábitos que se habían logrado en la ciudad, muy vinculados a la sostenibilidad ambiental y la salud de la población”.

Pagani admite que “la demanda del transporte público ha cambiado”, por lo cual señala que “el sistema debe adaptarse a estos patrones que aún no se terminan de definir, pero que ya pueden ir estudiándose. Pero la demanda seguirá existiendo y el transporte público masivo es la columna vertebral de las ciudades, de sus actividades, de su desarrollo económico y social. Las ciudades intermedias a grandes dependen y deben instrumentar su movilidad basándose en el transporte masivo como elemento principal, complementando con el resto de modos”.

La especialista subraya además que “ha quedado al descubierto la crisis económica que sufre el transporte público, lo que amerita un replanteo del esquema de costos y subsidios. Atendiendo especialmente las asimetrías entre el Amba y el interior del país, lo cual acrecienta aún más la situación a afrontar por el estado provincial y municipal para asegurar la continuidad del servicio”.

A la hora de enumerar qué acciones serían necesarias implementar para garantizar la conectividad y la accesibilidad del sistema en la postpandemia, la especialista prefiere hablar de transición. “Las actividades se van a ir reanudando paulatinamente y es necesario estar atentos a este cambio de patrones, para poder redimensionar y rediseñar el sistema adecuadamente, atendiendo siempre las necesidades de conectividad de la población y asegurando la accesibilidad y equidad para todos los usuarios”.

Pagani también considera importante “complementar el sistema de transporte público con otros modos y nuevos dispositivos de movilidad. Debemos acompañar las decisiones con información, cada día mas disponible y actualizada en tiempo real, para poder gestionar un abanico de ofertas para las necesidades planteadas. Gestión de la demanda, estudiar coberturas, mejorar las velocidades de comerciales (carriles preferenciales) son diferentes alternativas a analizar para apoyar a que los pasajeros vuelvan al transporte, ordenadamente, con la ocupación segura desde el punto de vista de la salud y sin colapsar el sistema”.

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