El gobierno de Ucrania declaró que no tiene intenciones de anexionarse territorios rusos, pero que continuará con la sorpresiva incursión en la región fronteriza de Kursk, que ya lleva ocupados entre 800 y 1000 km cuadrados.

El gobernador de Kursk informó al Kremlin que 28 asentamientos, en un frente de 40 km, están en poder de Kiev y unos 120 mil habitantes fueron evacuados
Vehículos militares rusos dañados por la incursión ucraniana en la zona fronteriza de Kursk
El gobierno de Ucrania declaró que no tiene intenciones de anexionarse territorios rusos, pero que continuará con la sorpresiva incursión en la región fronteriza de Kursk, que ya lleva ocupados entre 800 y 1000 km cuadrados.
"A diferencia de Rusia, Ucrania no necesita propiedades ajenas ni desea anexionarse ningún territorio de la región de Kursk, pero quiere proteger la vida de su pueblo", declaró el portavoz de la cancillería ucraniana, Georgiy Tykhy, añadiendo que las "acciones ucranianas son absolutamente legítimas".
Ucrania controlaba este martes alrededor de 800 km2 en la región rusa de Kursk,
Kiev, por su parte, reivindicó el lunes el control de 1.000 km² de territorio ruso, una superficie mayor a la ciudad de Nueva York o el equivalente a cinco ciudades de Buenos Aires.
El gobernador interino de Kursk, Alexei Smirnov, informó al presidente ruso, Vladimir Putin, que las fuerzas ucranianas habían avanzado 12 kilómetros hacia la región de Kursk a lo largo de un frente de 40 kilómetros y actualmente controlan 28 asentamientos rusos.
Smirnov dijo que 12 civiles murieron y otros 121, incluidos 10 niños, resultaron heridos. Unas 121.000 personas han sido evacuadas o han abandonado por su cuenta las zonas afectadas por los combates, afirmó.
La cadena BBC Mundo ofreció cuatro claves para entender esta nueva fase del conflicto.
La incursión en el territorio ruso ha supuesto un golpe de efecto. En los últimos meses han crecido las dudas sobre la capacidad militar ucraniana ya no para recuperar el territorio perdido, sino para conservar el restante. Esto debido a la fallida contraofensiva que lanzó el año pasado y en la cual prácticamente no consiguió ninguna victoria importante en el campo de batalla.
La ofensiva, en la que según algunos expertos castrenses estarían involucrados entre 6.000 y 10.000 soldados ucranianos y decenas de vehículos blindados, también sitúa a Ucrania en otra posición. Hasta hace una semana Ucrania luchaba una guerra puramente defensiva. Sin embargo, ahora la guerra ya no se circunscribe a su territorio, sino que también abarca ahora al ruso.
Y esto puede cambiar el formato de las futuras conversaciones que los bandos enfrentados deberán entablar en algún momento para poner fin al conflicto.
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Otro de los posibles cambios es el de forzar al Kremlin a sacar a parte de las tropas que hoy tiene en los territorios que ocupa de Ucrania, lo cual le permitiría al ejército de Kyiv recuperar parte de las zonas invadidas o al menos no perder más.
Sin embargo, hasta ahora no hay indicios de que Moscú haya movilizado a algunas de las unidades que tiene en el Donbás (este de Ucrania).
Y, por ello, los expertos temen que la decisión termine colocando a Kyiv en una posición aún más precaria, desde el punto de vista militar.
La incursión ucraniana parece que sí ha golpeado la imagen del Kremlin en la región de Kursk. La corresponsal de la BBC para Europa Oriental, Sarah Rainsford, dijo que hasta en la controlada prensa local habían aparecido testimonios de algunos de los desplazados, quienes, muy molestos, se quejaban de que las autoridades civiles y militares no les informaron de la seriedad de la situación.
A Putin le cuesta cada vez más esconder la escala de las bajas rusas y con decenas de miles de desplazados se le complica mantener la imagen de que el Kremlin tiene todo bajo control y que no es un guerra total.
La operación ucraniana se mantiene en estricto secreto y sus objetivos siguen sin estar claros. La sorprendente maniobra contrarresta el incesante esfuerzo de Rusia en los últimos meses para atravesar las defensas ucranianas en puntos seleccionados a lo largo de la línea del frente en el este de Ucrania.
En una reunión con altos funcionarios de seguridad y defensa el lunes, Putin dijo que el ataque que comenzó el 6 de agosto parecía reflejar el intento de Kiev de lograr una mejor posición negociadora en posibles conversaciones futuras para poner fin a la guerra. Insistió en que el ejército de Moscú prevalecería.
Putin dijo que Ucrania tal vez esperaba que el ataque causara malestar público en Rusia, pero no lo logró, y afirmó que el número de voluntarios para unirse al ejército ruso había aumentado debido al ataque. Dijo que las fuerzas rusas continuarán con su ofensiva en el este de Ucrania de todos modos.
"Es obvio que el enemigo seguirá intentando desestabilizar la situación en la zona fronteriza para intentar desestabilizar la situación política interna de nuestro país", dijo Putin. La principal tarea de Rusia es "expulsar al enemigo de nuestros territorios y, junto con el servicio fronterizo, garantizar una cobertura fiable de la frontera estatal".
Rastrear todas las unidades ucranianas que deambulan por la región y crear desvíos es difícil, dijo Smirnov, señalando que algunas están usando identificaciones rusas falsas.
El gobernador de la región de Belgorod, adyacente a Kursk, también anunció la evacuación de personas de un distrito cercano a la frontera con Ucrania.
Zelenski dijo que el territorio ahora controlado por las fuerzas ucranianas fue utilizado para atacar la región ucraniana de Sumy muchas veces, y agregó que es “absolutamente justo destruir a los terroristas rusos donde están”.
“Rusia trajo la guerra. Ahora vuelve a casa”, dijo en un video publicado en Telegram.



Por Florencia O’Keeffe
