Tbilisi/Moscú.— Luego de tres días de combates en el Cáucaso, Georgia
anunció ayer un alto el fuego inmediato unilateral, después de que las tropas rusas lograran
controlar la capital de la región separatista georgiana Osetia del Sur. Sin embargo, los ataques de
Rusia por vía aérea y marítima no cesaron, mientras que la también separatista Abjazia declaró por
su parte el estado de guerra.
Georgia —aliada de EEUU— lanzó el viernes una
ofensiva para recuperar el control de Osetia del Sur usando artillería, tanques y aviones. Moscú
respondió con fuerza abrumadora, indicando que debía proteger a sus tropas de un cuerpo de paz y a
los civiles en Osetia, donde la mayoría de los residentes tienen pasaportes rusos.
El presidente de Georgia, Mijail Saakashvili, ordenó ayer
el cese del fuego en la conflictiva Osetia del Sur, según anunció el Ministerio del Exterior en
Tbilisi, citado por la agencia Interfax.
Rusia confirmó la recepción de un comunicado al respecto,
pero criticó al mismo tiempo la continuación de la lucha por parte de Georgia en la región. Según
Moscú, los soldados "no se retiraban, simplemente se reagrupaban".
Exigencias. Rusia había exigido que Georgia retirara totalmente sus soldados de
Osetia del Sur como condición para negociar una tregua. También ordenó al gobierno de Tbilisi
firmar un compromiso de no usar su fuerza contra Osetia como otra condición para poner fin a las
hostilidades.
Moscú confirmó ayer el control de la mayor parte de la
capital de Osetia, Tshinvalli, que logró con un despliegue de decenas de tanques, transporte
militar y cañones móviles a la región. Entre los escombros de la destruida ciudad permanecían aún
miles de civiles, y testigos hablaron de tiroteos aislados a lo largo del día.
Bombas sobre Georgia. Mientras tanto, el secretario del Consejo de Seguridad
Nacional en Tbilisi, Alexander Lomaia, denunció que Rusia bombardeó hasta ahora 15 ciudades
georgianas. Lomaia aseguró que se trata de "una agresión total de Rusia y una invasión por tierra,
aire y mar".
Los medios georgianos informaron que un aeropuerto militar
cercano a la capital Tbilisi resultó dañado por el ataque de un cazabombardero. Además, la marina
de guerra rusa hundió ayer a al menos una nave portamisiles georgiana en el Mar Negro, según
reportó el Ministerio de Defensa en Moscú, citado por la agencia Interfax.
Entretanto, el conflicto sufrió ayer una nueva escalada de
violencia en Abjazia, la otra región separatista, que declaró el estado de guerra vigente durante
los próximos 11 días, anunció el presidente de la región, Seguei Bagapsh, citado por Interfax.
Bagapsh ordenó una movilización parcial de las fuerzas de seguridad abjazias. Según anunció, las
tropas georgianas han sido expulsadas del valle de Kodori, cuya soberanía reclama el gobierno
abjazo.
Según estimaciones rusas, el conflicto en Osetia del Sur ya
ha costado la vida a unas 2.000 personas, frente a las 200 de las que habla Georgia. Unos 30.000
surosetios, cerca de la mitad de la población, habrían sido desplazados por los enfrentamientos.
Georgia teme también una ola de refugiados en algunas ciudades.
Osetia del Sur aseguró que su capital quedó completamente
destruida y que la situación de la población civil es catastrófica. Un comunicado emitido ayer
señala que las calles están sembradas de cadáveres y que hay escasez de alimentos y
medicamentos.
Advertencia de EEUU. EEUU advirtió ayer a Rusia que en caso de que no aceptase
detener las acciones bélicas en el conflicto se resentirían severamente las relaciones entre ambos
países.
Tras una agitada sesión de urgencia del Consejo de
Seguridad, el embajador estadounidense en la ONU, Zalmay Khalilzad, dijo ayer que si Moscú no
acordaba un alto el fuego inmediato se producirían "consecuencias duraderas" en las relaciones de
Rusia con EEEU y otros países.
EEUU y otras naciones occidentales quieren forzar la
votación en el Consejo de Seguridad de una resolución que obligue a un alto el fuego en el Cáucaso,
pero Rusia volvió a negarse a aceptar el texto.
Mientras tanto, el ministro de Relaciones Exteriores de
Francia, Bernard Kouchner, viajó ayer a Tbilisi en una misión de la Unión Europea (UE). Y hoy se
dirigirá a Moscú para sostener conversaciones con líderes rusos.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, cuyo país preside
la UE, también viajará esta semana a Rusia, en el marco de los esfuerzos para poner fin a los
enfrentamientos.