El presidente de Nicaragua, el sandinista Daniel Ortega, buscaba este domingo un cuarto mandato en unas elecciones contra candidatos poco conocidos, mientras los aspirantes con opciones reales están en prisión y la oposición denuncia, horas antes de la apertura de las urnas, el arresto de sus dirigentes en distintas zonas del país. La oposición pidió a los nicaragüenses que se queden en casa en rechazo a un proceso electoral que nadie considera creíble, dado que solo pueden competir Ortega y un puñado de falsos opositores afines al régimen y que no tienen peso electoral alguno. La victoria de Ortega es tan descontada como vacía de legitimidad.
Desde abril de 2018, cuando hubo masivas protestas contra un ajuste jubilatorio impuesto por el gobierno de Ortega, la represión se impuso como pieza central en la gestión de Ortega y su esposa, Rosario Murillo. Entre abril y julio de 2018 la represión policial y paramilitar del sandinismo provocó más de 300 muertos. Entonces comenzó el exilio de muchos nicaragüenses y la prisión de las principales figuras de la oposición. Las limitadas libertades que existían se anularon progresivamente y hoy Nicaragua es considerada una dictadura de manera casi unánime por la comunidad internacional. Aunque tiene aliados de peso: China, Rusia, Cuba y Venezuela. La Unión Europea, las naciones americanas democráticas y EEUU repudian al gobierno de Ortega y le han impuesto sanciones.
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El presidente Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo van por un nuevo mandato en un contexto de represión y arresto de los opositores.
La víspera, la opositora Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB) se declaró en "estado de alerta'' tras reportar la captura de al menos ocho de sus dirigentes "secuestrados por el régimen en redadas ilegales'' durante la tarde y noche del sábado. La Alianza Cívica denunció a su vez casos de "hostigamiento, vigilancia, amenazas, intimidación, acoso, ataques, detenciones ilegales y arbitrarias'' de algunos de sus dirigentes en localidades como seis localidades del interior.
Los observatorios ciudadanos Urnas Abiertas y Monitoreo Azul y Blanco, vinculados a la oposición, reportaron 21 arrestos en nueve departamentos (provincias), de los cuales cinco fueron liberados. La Policía Nacional no ha confirmado ni desmentido las denuncias opositoras.
Las primeras juntas receptoras de votos, de un total de 13.459 habilitadas a nivel nacional, abrieron sus puertas a las 7 locales. La policía y el ejército desplazaron 30.000 efectivos. A las votaciones son convocados más de 4,4 millones de nicaragüenses de 16 años en adelante. Las elecciones transcurrían en calma y con muy pocas personas en las filas frente a los locales de votación, habilitados para recibir un promedio de 350 electores durante toda la jornada.
El candidato a la presidencia Guillermo Osorno, del minoritario Partido Camino Cristiano, fue el único elector en la junta donde sufragó media hora después de iniciada la jornada. Osorno prometió que, de ganarle a Ortega, "cambiar el sistema electoral" y permitir a observadores internacionales, algo que Ortega vetó de plano.
El ministro del Exterior, Denis Moncada, quien sufragó temprano en un colegioa de la capital, Managua, declaró a medios oficialistas que "la mayoría de los nicaragüenses vamos a elegir hoy al comandante Daniel, la compañera Rosario" Murillo. "En completa estabilidad y paz estamos realizando esta fiesta electoral y le estamos diciendo a las potencias: los nicaragüenses somos patriotas dignos y no vamos a inclinarnos con sus amenazas, sanciones y desconocimiento de elecciones'', agregó el canciller.
Mientras, en la capital de Costa Rica, centenares de nicaragüenses exiliados desde la rebelión de 2018 marcharon en contra de Ortega y de lo que llamaron el "circo electoral'', al tiempo en que exigieron la "libertad de todos los presos políticos''. "Estamos protestando contra el fraude y pidiendo justicia para los asesinados'', dijo el joven influencer Kevin Monzón, que huyó de Nicaragua por amenazas a fines de septiembre.
De estos comicios surgirá el presidente para los próximos cinco años, además de 90 de los 92 escaños del Congreso nacional y la representación nicaragüense en el Parlamento Centroamericano. El Frente Sandinista de Ortega y sus aliados controlan el Congreso y todas las instituciones del Estado, en especial el Poder Judicial. Ortega cumplió un primer mandato como presidente entre 1985 y 1990, como presidente del primer gobierno democrático nicaraguense. Volvió al poder en 2007 y ya nunca lo dejó. Hace poco declaró "copresidenta'' a su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo. El matrimonio ejerció desde 2007 un gobierno de mano de hierro, que fue recortando las libertades y sobre todo la división de poderes.
Su afinidad con China hizo que Ortega anunciara la construcción de un canal que uniría el Atlántico con el Pacífico para competir con el Canal de Panamá. Las obras se iniciaron en 2014, con financiamiento de Pekín a través de una empresa creada ad hoc. El proyecto, aprobado por el Congreso nicaragüense, es muy criticado, tanto por sus efectos ambientales devastadores como porque el control total y las ganancias del canal quedarán en manos de China. La empresa china ni siquiera tiene obligación de contratar a empresas y trabajadores locales. Otro de los grandes aliados de Ortega es la Venezuela del chavista Nicolás Maduro, cuyo canal Telesur daba este domingo una cobertura muy favorable a Ortega de las elecciones.
La policía detuvo en junio a siete aspirantes a la presidencia por cargos que básicamente equivalían a traición. Este domingode las elecciones seguían detenidos. Otras dos docenas de líderes opositores fueron detenidos antes de la votación. Los candidatos que se postulan este domingo son políticos poco conocidos de partidos menores y afines al Frente Sandinista de Ortega.
Con pocas dudas sobre el resultado de las presidenciales, el interés se centra en la respuesta internacional. Estados Unidos y la Unión Europea han impuesto sanciones al círculo de Ortega, pero la respuesta del gobierno fue detener a más opositores. Un funcionario de alto rango del Departamento de Estado de Estados Unidos, dijo que Washington está dispuesto a considerar más sanciones dirigidas, pero intenta evitar medidas que afecten al pueblo nicaragüense.
La Organización de Estados Americanos (OEA) condena el encarcelamiento de presos políticos en Nicaragua y su falta de voluntad parar celebrar elecciones libres y justas. El organismo regional tenía programado celebrar su asamblea general anual en Guatemala esta semana. Guatemala, Honduras y México están entre los siete países que se abstuvieron el mes pasado en la votación de una resolución de la OEA que condena la represión en Nicaragua. Argentina fue otro de los que se abstuvieron, algo que generó fuertes críticas al gobierno de Alberto Fernández-
El Consejo Supremo Electoral indicó que los primeros resultados parciales se publicarían en torno a la medianoche. El conteo provisional se esperaba para mañana, lunes.