El Mundo

Lula cargó contra el ex juez Moro y dijo que fue a prisión para "probarla mentira"

En su bastión paulista de San Bernardo del Campo, afirmó que pudo exiliarse pero optó por quedarse a luchar contra sus enemigos

Domingo 10 de Noviembre de 2019

Lula da Silva llegó ayer a su ciudad, San Bernardo del Campo, en el cinturón industrial de San Pablo, donde se forjó como sindicalista en los años 70 y 80 y desde la sede del histórico sindicato metalúrgico que dirigió durante décadas, dio un discurso lleno de pasión y de definiciones políticas. También, de acusaciones cargadas de odio, pese a que aseguró que había superado todo rencor hacia sus enemigos. Lula afirmó ante miles de devotos seguidores que en abril de 2018, cuando fue enviado a prisión para cumplir una condena por corrupción, eligió ir una celda en vez de al exilio, porque debía "probar la mentira" que lo encarceló. A la vez, el presidente Jair Bolsonaro dijo que Lula "está suelto pero con todos sus crímenes sobre la espalda". Quiso señalar que pese a haber logrado la libertad por un dictamen extraordinario del Tribunal Supremo, Lula aún tiene un largo camino en los tribunales, donde mantiene abiertos seis casos penales y tres denuncias pendientes.

"Podría haber ido a una embajada, a otro país, pero precisaba probar la mentira y que Sergio Moro (el actual ministro de Justicia que como juez del Lava Jato lo condenó por corrupción) no era un juez sino un canalla", disparó Lula, enfurecido, frente a la multitud agolpada frente a la sede del sindicato metalúrgico en San Bernardo del Campo, en el cinturón industrial de San Pablo.

Un día después de su salida de la cárcel de Curitiba tras más de un año y medio, Lula se acercó a este lugar simbólico, donde además de iniciar su vida política como líder obrero estuvo atrincherado dos días antes de acatar la orden de prisión en su contra, en abril de 2018. Miles de personas y dirigentes de movimientos afines se congregaron frente al edificio, en el que el ex mandatario mantuvo una reunión con la dirección del Partido de los Trabajadores (PT) antes de pronunciar su discurso.

Tras agradecerles por la "solidaridad" mostrada, el líder y fundador del PT dijo que al ir a la cárcel actuó como quien tiene "claridad sobre lo que quiere en la vida" y seguridad "de que sus captores están mintiendo". Destacó que "si hubiera salido de Brasil" cuando se ordenó su prisión, después de una condena por corrupción ratificada en segunda instancia en aquel momento, "hubiese sido tratado como fugitivo". Una deliberación extraordinaria del Tribunal Supremo determinó el jueves pasado que los condenados en segunda instancia no deben ir aún a prisión, lo que permitió que Lula saliera libre al día siguiente. De hecho, en abril pasado, Lula recibió una ratificación de su condena en tercer grado, del Superior Tribunal de Justicia, donde recibió a la vez una reducción de pena, de 12 años a ocho. Pero el dictamen del Supremo exige la existencia de una sentencia "definitiva e inapelable", lo que permitió la libertad de Lula y de otros condenados en los casos del Lava Jato. Entre los liberados figura José Dirceu, ex presidente del PT y "mano derecha" de Lula durante su primer gobierno. El fallo del Supremo beneficia a una veintena de políticos y empresarios condenados por la operación anticorrupción Lava Jato y a cerca de 5.000 personas encarceladas por diversos delitos.

Lula admitió que afronta aún una "decena" de procesos, a los que calificó como "una mentira tras otra", y señaló que tiene "la conciencia tranquila" y se siente "libre como un pajarito". De hecho,no es así: mantiene seis casos penales pendientes, incluido el que lo llevó a prisión, y tres denuncias. A su juicio, los que no se sienten tan libres como él son Moro, los fiscales que lo acusaron y el propio presidente Bolsonaro, su principal antagonista en la política brasileña. "Duermo con la conciencia tranquila de los hombres justos y honestos" y "dudo que Moro duerma así, que los fiscales duerman así, que Bolsonaro duerma así", agregó Lula.

Bolsonaro padre e hijo

Bolsonaro opinó, a las puertas de la residencia presidencial, que Lula "está suelto pero con todos sus crímenes sobre la espalda" y sostuvo que "la mayoría del pueblo brasileño es honesta, trabajadora, y no va a dar espacio para contemporizar con presidiarios". Más tarde agregó en Twitter: "Iniciamos hace pocos meses una nueva fase de la recuperación de Brasil y ese no es un proceso rápido, aunque avanzamos con hechos. No le dé munición al canalla, que está momentáneamente libre, pero cargado de culpa".

En tanto, el diputado federal Eduardo Bolsonaro, hijo del jefe del Estado, clamó "basta de impunidad" porque "Brasil no aguanta más", y añadió, en un mensaje publicado en redes sociales: "Además de Lula, (el ex jefe de Gabinete, José) Dirceu y otros bandidos, miles de criminales serán soltados en el país para que usted quede a merced de sus actos malignos".

Palos para Macri y respaldos para Maduro

Durante su largo discurso en San Bernardo del Campo, Lula dedicó unos párrafos al panorama regional. Sobre el contexto internacional que lo recibió en su libertad, Lula comentó: "Tenemos que seguir el ejemplo del pueblo de Chile, del pueblo de Bolivia. O de la Argentina, donde los compañeros Alberto Fernández y Cristina Kirchner le dieron una paliza a Macri". Por su parte, pidió "ser solidarios con el pueblo de Venezuela" y no emitió cuestionamientos hacia su gobernante, Nicolás Maduro, pese a las probadas violaciones a los derechos humanos que comete el régimen chavista. "Es normal que se hagan críticas a los gobiernos, pero es el pueblo del país el que tiene que decidir. Trump que cuide de los americanos y no moleste a los latinoamericanos; él no fue elegido para ser sheriff del mundo", alegó. Además, pidió investigar cómo hizo su fortuna el mandatario brasileño, Jair Bolsonaro, y agregó: "Si a mí me dan vuelta, no se me cae una moneda". "No vamos a permitir que los milicianos (por el partido de Bolsonaro) acaben con este país que construimos", arengó Lula.

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