Este jueves se terminó el breve mandato de Liz Truss como primer ministra. Truss se lleva el triste récord de ser la primera ministra de más breve paso por el poder en la historia del Reino Unido. Apenas 45 días: asumió el 6 de septiembre. Su Partido Conservador está nuevamente envuelto en negociaciones internas para elegir al sucesor de la efímera jefa de gobierno. Los conservadores tienen amplia mayoría en el Parlamento y por esto su jefe será automáticamente primer ministro. Los opositores laboristas reclaman elecciones generales para que el jefe del Ejecutivo salga de las urnas, pero, salvo una decisión del rey Carlos II, las reglas favorecen a los conservadores, que lograron amplia mayoría en el Parlamento en las elecciones de 2019.
En los 45 días que Liz Truss estuvo en el poder, el país se vio sacudido por la muerte de la reina Isabel II y profundizó la crisis económica, agravada por las medidas de la primera ministra. Al final, no le quedó más opción que renunciar. Truss se convirtió en primera ministra el 6 de septiembre, tras una campaña para ganar el liderazgo de su partido con una plataforma política basada en la baja de impuestos y el alto crecimiento. Un par de días después de que Truss asumiera el cargo, la reina Isabel II murió y la política se detuvo durante casi dos semanas de luto oficial. Luego comenzó una crisis política y financiera vertiginosa que culminó en la renuncia de ayer.
Pero ¿cómo ocurrió todo esto y en tan poco tiempo? Truss asumió su cargo prometiendo revitalizar la economía británica. En cambio, las tasas de interés se dispararon, la libra cayó a mínimos históricos y el caos en los mercados de bonos del Tesoro amenazó la estabilidad financiera del país.
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La City de Londres esta noche del jueves 20 de octubre. Los mercados le pusieron un "cero" al débil plan financiero de Truss.
Truss llegó al poder en un momento difícil, enfrentándose al aumento del costo de la vida, a la guerra de Ucrania y a los efectos persistentes de la pandemia. Pero son tres males comunes a todo el mundo, para nada una exclusividad del Reino Unido. Su decisión de anunciar un recorte del gasto público de 105.000 millones de libras (116.000 millones de dólares) y de paralelos aumentos del gasto sin detallar cómo se cubrirían ni unos ni otros asustó a los mercados, preocupados por el aumento de la deuda pública que conllevaban estos dos planteos. Así, un gobierno promercado fue rápidamente “bochado” por los mercados financieros y por la City por antonomasia, la de Londres. Esto planteó dudas sobre las credenciales económicas de la nueva primera ministra que asumió el cargo tras una contienda profundamente divisiva por el liderazgo del Partido Conservador.
¿Cómo se convirtió Truss en primera ministra? El predecesor de Truss, Boris Johnson, se vio obligado a abandonar su cargo tras una serie de escándalos del estilo de vida poco ejemplar durante la pandemia que culminaron con la dimisión de más de 50 ministros y funcionarios de menor rango. Esto desencadenó una contienda interna para liderar el Partido Conservador. Pero la elección interna dividió a los conservadores. Truss era la segunda opción del partido, por detrás del ex jefe del Tesoro Rishi Sunak, pero obtuvo el 57% de los votos, lo que la convirtió en líder partidaria y por lo tanto en primera ministra. Aunque Truss heredó la amplia mayoría en el Parlamento que los conservadores ganaron en 2019, no ganó su mandato en unas elecciones generales, subrayan los opositores y los medios progresistas. Pero esto se aplica también a Boris Johnson y antes de él a Theresa May. El único que puede ordenar que se disuelva el Parlamento y llamar a nuevas elecciones es el rey Carlos III. Y no parece probable que lo haga.
El plan Kwarteng
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El secretario (ministro) del Tesoro, Kwasi Kwarteng, presentó un programa fiscal y financiero que nadie consideró sustentable. El establishment le bajó el pulgar y debió renunciar.
La pieza clave de la crisis de Truss fue su secretario (ministro) del Tesoro, Kwasi Kwarteng. Este anunció el 23 de septiembre planes para recortar impuestos por 45.000 millones de libras, al tiempo que prometió reducir la burocracia y promover la inversión para estimular el crecimiento. También pediría préstamos por 60.000 millones de libras para financiar un subsidio a los altos precios de la energía a hogares y empresas. El objetivo era impulsar el crecimiento económico hasta el 2,5% anual. Pero Kwarteng no proporcionó un análisis sólido sobre la probabilidad de alcanzar estos objetivos y de su impacto en las finanzas públicas. Así provocó el temor a que el gobierno tendría que financiar el paquete con más deuda del Tesoro, llevándola a niveles considerados insostenibles. Kwarteng debió dimitir el 14 de octubre, en un anticipo del desmoronamiento del gobierno Truss. Esta debió dar marcha atrás en el Parlamento con su programa de ajuste fiscal, lo que la dejó sin credibilidad ni capital político para seguir en el cargo, pese a que persistió en su puesto empecinadamente hasta este jueves.
La decisión de su gobierno de inyectar miles de millones a la economía probablemente alimentaría nuevas subas de precios, lo que significa que el Banco de Inglaterra podría tener que subir aún más las tasas de interés para controlar la inflación, que ya se encuentra en su nivel más alto de los últimos 40 años, el 9,9% anual.
La reacción negativa de los mercados financieros, que debían ser unos aliados de Truss y Kwarteng, condenó a su breve gobierno. La libra esterlina cayó a un mínimo histórico frente al dólar, llegando valer 1,038 dólares el 26 de septiembre. Los rendimientos de los bonos del Estado —o sea, la rentabilidad que exigen los inversores por mantener deuda pública en su poder— se dispararon en medio de la creciente preocupación por la estabilidad de las finanzas públicas. Esto encarece los préstamos públicos. El rendimiento de la deuda pública a 10 años subió al 4,53% el 12 de octubre, desde el 3,37% el 22 de septiembre.
Ya el 28 de septiembre, el Banco de Inglaterra anunció una intervención de emergencia para comprar miles de millones de libras de bonos del Estado a largo plazo, con el fin de estabilizar el mercado y proteger los fondos de pensiones. Los fondos se vieron obligados a vender bonos para atajar las preocupaciones sobre su liquidez, que amenazaba con graves pérdidas a estos institutos de jubilación.
Este jueves se inició el proceso político para elegir al sucesor de Truss. Un comité partidario anunció que la inscripción de candidaturas se abrió ayer y se cerrará el lunes. Los candidatos tendrían que tener el respaldo de al menos 100 diputados para ese momento. Si hay más de un candidato el próximo lunes, el concurso se abrirá a los afiliados del partido en una votación en línea. El nuevo líder “tory”, y por tanto primer ministro, tomará posesión de su cargo el próximo viernes, según estiman los conservadores. Entre los nombres que se rumorean a los antiguos aspirantes Rishi Sunak y Penny Mordaunt, más una sorpresa: Boris Johnson. Pero nadie ha anunciado aún su candidatura. Mientras, Truss seguirá en el cargo de manera interina.