Bolivia vive momento de máxima tensión política tras el ingreso violento de un grupo de militares al Palacio Quemado, la sede del Gobierno en La Paz. El presidente, Luis Arce, convocó a la población a “que se movilice contra el golpe de Estado”. “No podemos permitir que retornen las intentonas golpistas”, dijo desde la Casa Grande del Pueblo, un edificio lindante con el Palacio Quemado. Detrás de la asonada está el jefe del Ejército, Juan José Zúñiga, destituido este martes tras advertir que no permitiría un nuevo gobierno del expresidente Evo Morales. Los golpistas tienen encerradas a las autoridades y exigen la liberación de exjefes militares que fueron detenidos por su participación en el derrocamiento del expresidente en 2019.
“Una élite se ha hecho cargo del país, vándalos que han destruido al país”, dijo Zúñiga desde la Plaza Murillo, frente al Palacio de Gobierno. “Las Fuerzas Arnadas pretenden reestructurar la democracia que sea una verdadera democracia, no de unos dueños que ya está 30 y 40 años en el poder. Vamos a liberar a todos los presos políticos. Desde [la expresidenta Jeanine] Añez, los tenientes coroneles, los capitanes que están presos. A las Fuerzas Armadas no le faltan cojones para velar por el futuro de nuestros niños”, agregó el militar, antes de subirse a un carro blindado.
Los militares pusieron barricadas para impedir que la gente llegue hasta la plaza Murillo en respuesta al llamado presidencial. Al mismo tiempo lanzaron gases a la población que se manifiesta en su contra.
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Momentos antes de tratar de que algunos militares entrasen en el Palacio Quemado, el general Juan José Zúñiga había declarado a la prensa que “la movilización de todas las unidades militares” busca expresar su molestia “por la situación del país”. También afirmó que sigue obedeciendo al presidente Luis Arce “por ahora”, pero que tomará medidas para “cambiar el Gabinete de Gobierno”.
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En un video que subió a las redes sociales, la ministra de la Presidencia, Marianela Prada, también denunció un “intento de golpe de Estado”, pero la limitó a una “facción del Ejército”. “Me encuentro en la Casa Grande del Pueblo. La plaza Murillo está tomada por una facción del Eército que se ha movilizado y ha sacado a las personas de la plaza y tomado las cuatro esquinas”, dijo.
El Ministro de Obras Públicas, Edgar Montaño, señaló que se trata de una protesta del Comando del Ejército y que el Gobierno va a defender la democracia. El viceministro Jorge Silva, por su parte, dijo que todo el Gabinete de Arce se encuentra en la Casa Grande del Estado. “Llamamos a defender la democracia”.
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Los militares en la plaza Murillo lanzaron gases lacrimógenos y balines en contra de grupo de ciudadanos que gritan “Lucho, no estás solo”. Se están haciendo varias convocatorias a la población a que salga a rechazar el golpe militar en curso.
La asonada unió a la oposición en apoyo al Gobierno, incluso a los grupos más radicales. Fernando Camacho, exgoberandor de Santa Cruz, dio su “respaldo a las instituciones y a la democracia”. “Se debe respetar el mandato del voto popular, cualquier acción en contra es absolutamente ilegal e inconstitucional”, escribió en las redes sociales. El expresidente Carlos Mesa, en tanto, advirtió que “el mandato del actual gobierno debe concluir el 8 de noviembre de 2025. Cualquier intento como este no es otra cosa que un golpe de Estado. Comunidad Ciudadana se alinea con la defensa militante de la democracia”.
El ex ministro de Defensa de los gobiernos de Evo Morales, Reymi Ferreira, ha intentado llevar un poco de tranquilidad. Descartó que se trate de un golpe de Estado, porque, dijo, “las unidades militares están tranquilas”. “No creo que se trate de un golpe. Es un acto de prepotencia de Zúñiga. Es un peligro para la democracia, pero es un movimiento sin futuro y no va a prosperar. Debe tomarse como precedente”, advirtió.
Zúñiga perdió su cargo el martes tras una serie de amenazas contra Morales. “No puede ser más presidente de este país. Llegado el caso”, dijo, “no permitiré que pisotee la Constitución, que desobedezca el mandato del pueblo”. En tono elevado, hizo notar que las Fuerzas Armadas son “el brazo armado del pueblo, el brazo armado de la patria”.
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En tanto, el titular de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, dijo que su oficina “condena de la forma más enérgica los acontecimientos en #Bolivia. El Ejército debe someterse al poder civil legítimamente elegido. Enviamos nuestra solidaridad al Presidente de #Bolivia Luis Arce Catacora, su Gobierno y todo el pueblo boliviano. La comunidad internacional, la OEA y la Secretaría General no tolerarán ningún quebrantamiento del orden constitucional legítimo en #Bolivia o cualquier otro lugar”.
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