El Mundo

Hong Kong frenó con marchas masivas el avance de un plan represivo de Pekín

Dos millones salieron ayer a celebrar el archivo del proyecto para extraditar detenidos a China y exigir la renuncia del gobierno local.

Lunes 17 de Junio de 2019

Los ciudadanos de Hong Kong terminaron de sepultar ayer con una marea humana un proyecto de ley para favorecer las extradiciones a China. Ante la tercera movilización masiva en siete días, la jefa del gobierno local, Carrie Lam, volvió a reiterar sus disculpas, pero su posición se ha vuelto precaria ante el masivo rechazo popular a su iniciativa. La de ayer fue la tercera marcha masiva en una semana, y terminó de sepultar la propuesta de ley que abría las puertas a la extradición de ciudadanos de Hong Kong a China. Casi dos millones de los 7 millones de habitantes de la ciudad salieron a protestar, según cálculos de los organizadores. En una semana, con tres marchas de resistencia civil, los hongkoneses lograron un hito en su oposición a que China recorte las libertades de que goza la ciudad. Hong Kong fue una colonia británica hasta 1997, y luego pasó a China pero manteniendo un régimen especial que respeta sus libertades políticas e individuales. Con los años, China ha ido avanzando contra ese régimen demoliberal, que ve como un mal ejemplo para el resto de la sociedad china. En Hong Kong se expresan públicamente críticas al régimen comunista que en el resto del país son impensables y llevarían directamente a la cárcel.

El domingo de la semana pasada un millón de personas salió a las calles para expresar su repudio al proyecto de Carrie Lam, la jefa de gobierno local alineada con China, para permitir las extradiciones desde Hong Kong. Hubiera sido una puerta abierta a la represión de los numerosos adversarios que tiene el régimen comunista chino en Hong Kong. Pekín tiene como objetivo acallar las voces críticas de Hong Kong, pese a que por la férrea censura china es imposible que las opiniones de la ciudad lleguen al resto de la nación china.

La de ayer fue la tercera protesta en una semana contra el proyecto de ley de extradición y fue la mayor de todas. Ha duplicado la participación de la del domingo pasado y resultó la más gigantesca de la historia reciente de Hong Kong: participó el 28 por ciento de una población, de siete millones de residentes. Ocho horas después de que la cabeza de la marcha emprendiera la ruta, la cola aún no había terminado de llegar al final. El recuento de la policía fue de apenas 338.000 personas, pero aún ese número aumenta la participación sobre el domingo pasado y admite que solo incluye el recorrido oficial, no a los centenares de miles de personas que marcharon por avenidas paralelas ante la falta de espacio en la ruta permitida.

Carrie Lam, la jefa del gobierno autónomo, pensó que desactivaría las protestas ciudadanas al anunciar el sábado la suspensión del proyecto de ley de extradición. Se equivocó: la respuesta ciudadana fue masiva y en aumento. Entrada la noche, las multitudes se reunieron frente a la estación de policía y la oficina del Ejecutivo.

Esa decisión no logró satisfacer a los residentes de Hong Kong, quienes están furiosos por el plan, uno de varios pasos para socavar las libertades y la autonomía legal de Hong Kong. Los manifestantes también están molestos por el uso de la fuerza policial durante una protesta del miércoles. En un comunicado emitido el domingo por la noche, Lam mencionó las manifestaciones y dijo que el gobierno "comprende que esos puntos de vista han sido emitidos por amor y cuidado hacia Hong Kong. La jefa del Ejecutivo se disculpa ante el pueblo de Hong Kong por esto y se compromete a adoptar una actitud de lo más sincera y humilde para aceptar las críticas y hacer mejoras en el servicio al público", señaló. La jefa de gobierno local quedó así públicamente en una posición de retirada y debilidad. Pero no es suficiente, indicaron los activistas por la democracia. "Es un insulto total y un engaño para las personas que salieron a las calles", declaró el Frente Civil por los Derechos Humanos en un comunicado. Los manifestantes exigen que Lam deseche el proyecto de extradición, el cual cuenta con el respaldo de la cúpula comunista de Pekín, y que renuncie. Esto sería una victoria ulterior sobre Pekín.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario