El Mundo

"En dos semanas Lula sale en libertad y vuelve a movilizar a los brasileros"

Lo dice el catedrático Rafael Valim, cercano a la defensa del ex mandatario. Y agrega: "Bolsonaro será una lástima para Brasil".

Domingo 03 de Noviembre de 2019

Rafael Valim es un destacado profesor y catedrático del Derecho brasilero en su país y también en el extranjero, como la Universidad de Oxford. No forma parte expresamente del cuerpo de juristas que representan al ex presidente Lula da Silva pero los tiene como amigos y aporta su mirada cuando lo convocan. Desde el Lava Jato soportó el envión de frente y hoy dice que los tiempos son distintos, pese a que el líder del PT permanece preso en la cárcel de Curitiba. Tres días atrás Valim estuvo en Rosario para dar una charla en la Universidad local y habló con La Capital.

   —¿De todo el proceso judicial contra Lula qué es lo que más objetan?

   —Un primer dato es que hablar sobre los vicios del proceso tres o cuatro años atrás era un desafío, un riesgo muy grande incluso para la seguridad personal. Ahora, después tantas revelaciones y lo desnudado por el portal Intercept, no hay más dudas sobre lo que decimos hace tiempo: Lula no fue condenado de acuerdo al Derecho. Hay muchísimas ilegalidades en el proceso aunque la más evidente es la parcialidad ejercida por el entonces juez Sergio Moro, actual ministro de Justicia del gobierno de Bolsonaro. Se portó como enemigo de Lula más que como juez, y su rápido nombramiento tras el triunfo de Bolsonaro fue la prueba incontrastable de su parcialidad. Hoy se dice en Brasil, como broma, para definir la actuación de Moro, que fue un “coach” de la acusación en vez de un juez imparcial. Guió, condujo y dirigió la acusación: “Haga de esta forma, formule este pedido que yo se lo voy a aceptar”. En cualquier país civilizado no es la conducta de un juez.

   —¿Cuál es la estrategia actual de Lula y el fin que persigue? ¿Que se lo declare inocente en todos los planos para aceptar la libertad?

   —Técnicamente Lula ya puede estar en libertad. Incluso los propios fiscales piden su libertad. Pero es una libertad por progresión del cumplimiento del régimen de la sentencia que él rechaza. Porque, como Mandela, quiere salir de la cárcel con el reconocimiento de su inocencia. Entonces en este momento es una situación rara. Los fiscales dicen: “Puede salir”. Y él sostiene: “No voy a salir, solo salgo si reconocen que soy inocente”. Él quiere salir con la cabeza erguida y con el reconocimiento de la nulidad del proceso, lo que creo que va a ser decidido dentro de dos semanas. La Justicia decidirá acerca del habeas corpus sobre la parcialidad del juez Moro.

   —¿Y si declaran la parcialidad del juez qué pasa?

   —Va a estar libre. Puede salir libre en dos semanas Lula.

   —¿Este hábeas corpus lo resuelve el Supremo Tribunal Federal (la Corte Suprema)?

   —Si.

   —¿Vio el último video de Bolsonaro acusando a la cadena OGlobo de publicar mentiras?

   —Si. Bolsonaro no tiene ninguna condición para ser nada, mucho menos presidente de la República. No cumple las condiciones mínimas. Incluso hace mucho tiempo que Bolsonaro no debería estar en la política. Como diputado que fue, ofendía a todas las minorías, hablaba en favor de la dictadura. La democracia presupone límites y él los traspasó hace tiempo.

   —¿Y no cabe un cuestionamiento al pueblo brasileño por haber elegido una persona así?

   —Bolsonaro es el producto de una serie de cuestiones. En Brasil no tenemos de fascista a la mitad de la población. El problema es que Bolsonaro es producto de un golpe de Estado, de un fraude electoral, del encarcelamiento de un líder popular... Son una serie de cuestiones, todas ilegales, que confluyeron en la victoria de una persona así. Yo veo la sorpresa y la incomprensión de los extranjeros, pero hay que comprender el contexto, la situación que llevó a esto.

   —También se sumaron las agresiones verbales al electo presidente argentino, Alberto Fernández?

   —Las elecciones argentinas, a mi criterio, encendieron una esperanza en Brasil. Por dos señales, primero por la vitalidad de la democracia argentina, sobre todo por la política de memoria que adoptaron aquí. Si Brasil hubiese llevado a cabo una política de memoria tal vez no tendríamos un Bolsonaro. No condenamos a los torturadores como hicieron acá. Entonces Bolsonaro se ve autorizado a poner como su ídolo a un principal torturador, el fallecido coronel (Carlos Alberto) Brilhante Ustra, quien dirigió en San Pablo uno de los mayores centros de represión del Ejército.

   —¿Si Lula queda libre pronto, vuelve a convertirse en el líder del PT o hay una renovación con Santiago Hadad u otros dirigentes?

   —Me parece que nadie tiene la capacidad y el liderazgo de Lula. Sale y va a seguir haciendo lo que siempre ha hecho, movilizar a la gente. Sigue siendo el principal líder, no hay comparación entre él y el resto. Y me parece que Lula es el único capaz de dialogar con los demás líderes para forjar una unidad nacional contra Bolsonaro. Y en definitiva creo que esta es la razón por la cual está en la cárcel.

   —Los mandatos en Brasil, como en Argentina, son por cuatro años. A partir de enero restarán tres. ¿Son mucho o poco tiempo?

   —Muchísimo. El ritmo de destrucción que imprime Bolsonaro hace que Brasil esté dilapidando riquezas nacionales y energía. Es muy preocupante.

   —Qué paradoja sería que la burguesía industrial termine extrañando a Lula por sobre Bolsonaro.

   —Yo creo que sí. En corto espacio de tiempo presumo que muchos empresarios, como mucha gente ya, se darán cuenta del gran error que cometieron con Bolsonaro. No se puede jugar con la democracia y no se puede hacer aventuras con la economía. Bolsonaro será una lástima para Brasil.

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