El plan independentista sigue firme pese al retroceso oficialista
Las elecciones adelantadas de ayer en Cataluña han quedado lejos de ser un cheque en blanco para el gobernante Artur Mas, que sufrió un neto retroceso de su partido nacionalista Convergencia i Unió (CiU). Sin embargo, el bloque de partidos independentistas mantuvo su mayoría, lo que evidencia que la voluntad secesionista sigue firme en Cataluña.
26 de noviembre 2012 · 01:00hs
Las elecciones adelantadas de ayer en Cataluña han quedado lejos de ser un cheque en blanco para el gobernante Artur Mas, que sufrió un neto retroceso de su partido nacionalista Convergencia i Unió (CiU). Sin embargo, el bloque de partidos independentistas mantuvo su mayoría, lo que evidencia que la voluntad secesionista sigue firme en Cataluña. Los votos que no fueron para CiU quedaron en manos de los nacionalistas radicales, con los que ahora Mas deberá negociar para sacar adelante su proyecto de una consulta popular sobre la independencia de Cataluña. Además, los partidos "españolistas" también mostraron retrocesos o desempeños muy pobres.
Con el 100 por ciento del voto escrutado, Convergència i Unió (CiU) se desplomó y quedó en 50 escaños contra 62 que tenía, y lejísimos de los 68 que dan la mayoría absoluta en una Cámara de 135, y que Mas reclamó a los catalanes. Su pedido de una "mayoría excepcional" no cuajó en el electorado. Los socialistas catalanes, por su parte, perdieron ocho diputados y con 20 bancas se convierten en la tercera fuerza del "Parlament". El Partido Popular logró 19 escaños, ganando apenas uno. Pero fue Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) la ganadora del día: mas que duplicó sus parlamentarios y llegó a 21 escaños, de sólo 10 que tenía hasta hoy. Otras dos formaciones menores, ICV (13 bancas) y CUP (3), suman esos votos al bloque independentista o "soberanista".
Ante este cuadro, en el que su partido no logró lo que pidió, Mas tomó el micrófono y declaró: "No me arrepiento de esta decisión", dijo anoche ante sus militantes, mientras llamó a las otras fuerzas catalanas a unirse a él para liderar una nueva etapa. "Hemos quedado lejos de la mayoría que queríamos", admitió. "No podemos hacernos responsables únicos de la gobernabilidad del país", agregó. "No hay gobierno alternativo que no pase por CiU", dijo Mas, haciendo valer la posición de esta como primera fuerza. "Pero también es cierto que no podemos hacernos responsables únicos de la gobernabilidad del país. Hay otros que deben hacerse corresponsables", desafió.
El resultado fue interpretado por todos los medios, catalanes y "españoles", como una derrota categórica de Mas, dado que reclamó aquella "mayoría excepcional" y adelantó dos años las elecciones. "Los catalanes castigan en las elecciones el plan soberanista de Mas", titulaba El País de Madrid en su edición online. El barcelonés La Vanguardia se limitaba a verificar: "Duro revés electoral de Mas". Una cuenta del diario daba 87 diputados al bloque soberanista y 48 al "españolista".
El caso es que ahora CiU y Mas quedan en manos de los nacionalistas radicales, ERC en especial, que con sus 21 diputados tiene la llave para la mayoría absoluta. Mas sabe que tiene que apoyarse en ERC. A ellos les lanzó el guante, aunque sin nombrarlos. Pero el camino no será fácil. CiU y ERC comparten aspiraciones secesionistas, pero están muy lejos en un tema muy importante: ERC es un partido de izquierda y está en contra de los duros recortes que Mas ha aplicado en sus dos años de mandato. Cataluña ha tenido que pedir un rescate de 5.000 millones de euros al gobierno central de Mariano Rajoy.Según la agencia DPA, aunque Mas sufrió un duro revés, los resultados de ERC y el ascenso de otras fuerzas secesionistas demuestran lo que ya anticipaban desde hace tiempo los sondeos: que la aspiración independentista ha crecido considerablemente en Cataluña y que una parte importante de la población de la región quiere dejar de ser española. Más de la mitad del nuevo Parlamento regional catalán será independentista: 87 de los 135 diputados.
Desafío.Así, pese a la derrota de Mas, las aspiraciones de independencia se mantienen. Otra cosa es que puedan materializarse y cuándo podrían hacerlo. Los secesionistas tienen enfrente una Constitución española que consagra la unidad de España y que establece que los referendos sólo los convoca el rey a propuesta del jefe del gobierno, que antes debe recibir autorización del Congreso. Y el gobierno de Mariano Rajoy, al que le quedan por delante tres años de mandato con una abrumadora mayoría absoluta en el Parlamento español, ya ha dicho que utilizará todos los instrumentos a su alcance para impedir una consulta independentista en Cataluña. "Nadie va a sacar a Cataluña ni de España ni de Europa", aseguró Rajoy hace unos días. El enfrentamiento parece garantizado.