El gobierno de Cuba aumentará el precio del combustible, el agua y la electricidad y eliminará el subsidio a la canasta básica, mientras la población cubana sufre una profunda pérdida de su poder adquisitivo, que ya es de los más bajos del continente. El 88% de la población cubana vive bajo la línea de la pobreza.
La isla atraviesa un grave momento político, social y económico, con un déficit fiscal oficial cercano al 15% del PBI, un nivel récord para una economía normal, y una fuerte devaluación de la moneda.
En este contexto, el gobierno anunció que el año que se inicia en breve tomará una serie de medidas económicas drásticas. En 2024 se harán subas en el precio del combustible, la electricidad, el agua y otros servicios primarios y se pondrá fin al subsidio universal a la canasta básica de alimentos, único medio por el que gran parte de las familias logra acceder a un mínimo de productos alimenticios.
El primer ministro Manuel Marrero explicó durante la presentación del “plan de choque económico” ante la Asamblea Nacional que la idea es pasar a “subsidiar a personas y no a productos”, con lo que lograrán “un esquema más justo y eficiente”. Para ello, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social trabajará “en las próximas semanas y meses” para identificar a las personas en base a su grado de “vulnerabilidad” y las asistirá de acuerdo a éste. “No es justo que reciban lo mismo los que mucho tienen que los que muy poco tienen. Hoy nosotros le subsidiamos lo mismo a un ancianito pensionado que al dueño de grandes negocios privados que tiene mucho dinero”, dijo y sumó que no se dejará a “nadie desamparado”. Tal vez sin darse cuenta, Marrero, un veterano comunista, admitió abiertamente que la de Cuba dista muchísimo de ser una sociedad igualitaria, y esto luego de 65 años de régimen comunista.
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La pobreza cubana, evidenciada en un negocio de alimentos que no oculta su extrema precariedad.
El 88% de la población de la isla vive en pobreza extrema, con alta inseguridad alimentaria e, incluso con el subsidio actual, con grandes dificultades para adquirir productos básicos.
El “VI Informe sobre el Estado de los Derechos Sociales en Cuba” expuso que la tasa de pobreza aumentó 13 puntos sólo en un año, la tasa de crisis alimentaria cinco por ciento. Creció asimismo la preocupación por el bajo nivel de los salarios y la inflación en un 50% y 34%, respectivamente.
Junto con este importante cambio que afectará de lleno a la población, el régimen del presidente Miguel Díaz-Canel recortará otros subsidios en servicios esenciales como el agua, la electricidad, el gas licuado y los combustibles.
Díaz-Canel defendió el plan de ajuste. Se hará un aumento del 25% en la tarifa de electricidad al sector residencial, donde más consumo se registra, se triplicará el costo del agua en aquellos que no tienen el servicio cronometrado, subirá en 25% el precio del cilindro de gas licuado y se cobrará en divisas el combustible adquirido por turistas.
También se aplicarán nuevas tarifas a los servicios de transporte de pasajeros, aunque no se detalló de cuánto será la suba. Estos ajustes inevitablemente impactarán en las familias cubanas, ya que se trata de recursos de subsistencia que, no obstante, tampoco están del todo garantizados dado el mal estado del sistema energético.
Por otro lado, Marrero señaló que en 2024 se modificará la tasa de cambio de la moneda local —el peso “cup”— respecto al dólar. En otras palabras, se anuncia una nueva devaluación. Desde 2021 se mantiene en 24 cup por dólar para personas jurídicas y en 120 cup para personas físicas. Sin embargo, en el mercado informal, donde la gente realmente se abastece de dólares, este se disparó, llegando hasta los 273 cup.
Esta devaluación de la moneda local implica un alza en la inflación. Se alimenta así el círculo vicioso en el que los salarios son cada vez más insuficientes y los precios más altos.
"Revisión" de empleados estatales
Otra medida con la que el gobierno buscará reducir gastos será por una revisión de la cantidad de empleados estatales, con la que aspira a reducir la masa salarial. Se deberán “revisar las estructuras y plantillas estatales” para garantizar una “gestión eficiente” por lo que ya “hay un grupo que está estudiando una ley de organización de la administración central del Estado", detalló Marrero.
Según datos oficiales, el PBI se contraerá entre 1 y 2% en 2023, opuesto al 3% de crecimiento que se había pronosticado a principios de año por las estadísticas oficiales. A la par, la inflación en el mercado formal se ubicará cercana al 30%, aunque se sabe que la informal es superior. También, el déficit fiscal alcanzará el 15% del PBI. A todo esto debe sumarse la reducción en el turismo, la principal fuente de ingresos de la isla. Este año sólo 2 millones de extranjeros viajaron a Cuba frente a los 3,5 que se habían calculado. Para 2024 se prevén 3 millones aunque esta cifra sigue muy por debajo de los 4 a 5 millones previos a la pandemia.