Educación

El archivo: una noche de bastonazos que llenó de sombras la universidad

Hace 55 años la dictadura encabezada por Onganía atropelló la autonomía de las altas casas de estudio. A la resistencia de estudiantes y docentes se respondió con pura represión.

Sábado 31 de Julio de 2021

El 29 de julio de 1966 la dictadura encabezada por Juan Carlos Onganía produjo el desalojo violento de varias facultades de la Universidad de Buenos Aires (UBA) ocupadas por autoridades, profesores y alumnos. El acontecimiento, que significó un atropello a la autonomía universitaria y a la democracia misma, quedó sellado en la memoria argentina como La Noche de los Bastones Largos. Una noche de pura represión, en la que los bastonazos a quienes resistían la arbitrariedad del poder fueron los tristes protagonistas.

Los sucesos se desencadenaron cuando el ejecutivo nacional sancionó el decreto ley Nº 16.912 que disponía un nuevo régimen para el gobierno de las universidades. Las normas reducían las facultades de los rectores y decanos y limitaban sus actos a los órdenes administrativas y con carácter provisional. Desaparecían los consejos superiores y directivos y se eliminaba de ese modo, el gobierno tripartito en el que participaban profesores, graduados y alumnos. Además, disponía que los centros de estudiantiles debían abstenerse de realizar actividades políticas y que la violación de tal prohibición autorizaba al Ministerio de Educación a disolverlo.

La reacción a estas medidas arbitrarias no tardaron en llegar, como tampoco las respuestas del gobierno militar. La imagen de archivo ilustra la custodia por parte de las fuerzas de seguridad sobre las puertas de la Facultad de Medicina de Rosario, lo que habla del impacto que generaron estas medidas en el movimiento estudiantil universitario de todo el país.

El 30 de julio de 1966 bajo el título “Establecen un nuevo régimen de gobierno universitario”, La Capital narró los acontecimientos que dieron lugar a La Noche de los Bastones Largos: “«Por haber cesado la autonomía universitaria no acepto las funciones de administrador», declaraba el rector de la Universidad Nacional de Buenos Aires, Ingeniero Hilario Fernández Long. Esa actitud, equivalente a una renuncia, fue igualmente adoptada por los decanos de todas las facultades y altos funcionarios de las universidades”.

La crónica también dio cuenta de la actitud asumida por los estudiantes que rechazaron la nueva ley por la cual se eliminaban los órganos colegiados de las casas de altos estudios: “Finalizadas las actividades en las diversas cátedras se realizaron asambleas, en las cuales se levantaron voces de protesta y se acordó la ejecución de actos de resistencia a las medidas dictadas. En términos generales los estudiantes decidieron ocupar las facultades”.

Las medidas represivas adoptadas por el gobierno de la llamada Revolución Argentina merecieron varias líneas. Bajo el subtítulo “Medidas drásticas”, la nota relató: “La policía adoptó esta noche drásticas medidas para desalojar a los estudiantes que habían ocupado las facultades de Medicina, Arquitectura, Ingeniería, Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Además desalojó a los alumnos que se hallaban en la Facultad de Filosofía y Letras en momentos que entonaban el himno nacional sobre el final de una asamblea. Las cinco facultades de la UBA fueron rodeadas por carros de asalto ocupados por agentes policiales provistos de bastones y granadas de gases lacrimógenos. Posteriormente los efectivos policiales entraron en las casas y desalojaron a sus ocupantes utilizando los bastones. No se aceptó la mediación de profesores y se procedió al desalojo. Durante el procedimiento se practicaron detenciones (...). Las medidas policiales fueron ejecutadas por orden de la Jefatura de la Policía Federal, quienes calificaron las intervenciones como un procedimiento de liberación de las facultades ocupadas”.

La nota también dio cuenta del saldo de detenciones en la voz de quien por entonces era el Jefe de la Policía Federal, el general Fonseca. El militar informó la detención de unos 200 estudiantes y como quien asume la misión de llevar tranquilidad a la población y sensación de total normalidad, anunció que ese mismo día las actividades en las facultades se desarrollarían en forma habitual y que no se permitirá la ocupación de ninguna casa de estudio.

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