Este domingo 13 de noviembre se conmemora en la Argentina el Día Nacional de la lucha contra el grooming, por recordar la fecha en que en el año 2013 el Senado de la Nación sancionó la ley nacional Nº 26.904 que incorporó el artículo 131 al Código Penal que expresa lo siguiente: “Será penado con prisión de seis (6) meses a cuatro (4) años el que, por medio de comunicaciones electrónicas, telecomunicaciones o cualquier otra tecnología de transmisión de datos, contactare a una persona menor de edad, con el propósito de cometer cualquier delito contra la integridad sexual de la misma”
Como consecuencia de la pandemia, el uso de las tecnologías se vio incrementado exponencialmente. Cifras cercanas a un 500 por ciento en internet, redes sociales, servicios de mensajería, videojuegos fueron estrategias para paliar el asilamiento, el encierro, para poder seguir comunicados, conectados. Pero con ello también se incrementó el ciber acoso, y particularmente el grooming con estadísticas y número todavía difíciles de imaginar —más del 150 % de denuncias— y de medir en su total y definitiva magnitud.
Nuestros niños y adolescentes, como hijos, como familia, como alumnos, están expuestos mucho más que antes ante la permisividad de los adultos para que usen la tecnología y ante la necesidad por parte de las escuelas durante el aislamiento para manera mantener el vínculo pedagógico. Esto incrementó el riesgo y la posibilidad de que sean acosados. Hoy con la presencialidad a pleno, resulta muy difícil volver a la situación anterior a la pandemia. El uso de los celulares no tiene control, de ha vuelto prácticamente una adicción.
El groomer (acosador) puede ser un adulto desconocido para los niños y adolescentes que adopta un perfil falso, haciéndose pasar por un par, ganando la confianza de los menores, engañándolos con distintas estrategias obteniendo fotos y videos de contenido sexual para satisfacer deseos personales o bien alimentar la industria de la pedofilia. O peor aún, puede ser alguien conocido del entorno cercano al menor con quien existe una desigualdad de poder y de parte del menor una actitud de sumisión por admiración o por temor. Pueden ser del mismo entorno familiar, un vecino o bien un docente, un profe del club, un religioso, un profesional de la salud, de las fuerzas de seguridad. En cualquiera de los casos, el groomer comete un abuso que puede traer serios trastornos psicológicos al menor, o peor aún de haber contacto físico puede terminar en violencia física, abuso sexual, violación, secuestro para trata, en homicidio o en suicidio de los niños y adolescentes afectados.
Si bien desde el 2013, tenemos ley contra el grooming, los casos se han ido multiplicando hasta el peor de los finales como el de Micaela Ortega, asesinada en el 2016 por Jonathan Luna, un delincuente de 27 años que la contactó y engañó por Facebook. La ley no es suficiente porque se aplica cuando el delito ya está consumado, cuando el daño ya está causado y es muy difícil de reparar.
El 16 de diciembre del 2020, se publicó en el Boletín Oficial la ley 27.590 Mica Ortega, que crea el Programa Nacional de Prevención y Concientización del Grooming o Ciberacoso contra Niñas, Niños y Adolescentes cuyo objetivo es prevenir, sensibilizar y generar conciencia en la población sobre la problemática del grooming o ciberacoso a través del uso responsable de las tecnologías de la información y la comunicación (TICs) y de la capacitación de la comunidad educativa en su conjunto. Nuestra ONG "Si nos reímos nos reímos todxs" forma parte junto a otras instituciones del país de la organización de esta campaña.
Lamentablemente a pesar de un buen inicio de la campaña nacional en el marco de la ley, vemos hoy que la misma se ha estancado al pasar de la esfera del Ministerio de Educación de la Nación a la de Desarrollo Social. Por otra parte, nuestra provincia aún no ha adherido a la ley nacional Mica Ortega. También venimos abogando para que en Santa Fe se implemente un Observatorio de Grooming, aunque aún no hemos tenido éxito.
La vuelta a la presencialidad, está evidenciando la importancia de abordar este tema en las escuelas y clubes. El gran desconocimiento y falta de información que hay en muchas comunidades educativas y deportivas y la falta de políticas públicas suficientes para abordar la temática en forma integral. Nuestra ONG trabaja incesantemente en la prevención, pero lamentablemente no alcanza, los casos se siguen sucediendo y con graves consecuencias para las víctimas.
No obstante las leyes punitivas y de prevención, estamos convencidos que la mejor herramienta contra el grooming es un diálogo fluido con nuestros niños y adolescentes que genere la confianza para que ellos no se vean engañados o sean capaces de contarnos si alguien los acosa.
* El domingo 13 de noviembre, de 10 a 12.30, habrá una jornada en la calle recreativa (Balcarce y el río) para informar sobre la prevención del grooming.