Con amenazas apocalípticas, juntando firmas, presionando a los medios y haciendo lobby político, la Cámara Inmobiliaria de Rosario, el Colegio de Arquitectos, la Uocra y otros sectores vinculados al negocio de la construcción vuelven a la carga contra la Municipalidad tratando de acabar con el Código Urbano vigente. Propician imitar a Córdoba o Buenos Aires, ciudades contaminadas y feas, devastadas por el exceso de edificios y el tráfico vehicular. Estos mercaderes alejados de la vida y quienes sólo les interesa su propio negocio vuelven por más. Los vecinos interesados en la calidad de vida de la ciudad rogamos firmeza al intendente, al Concejo Municipal y a la ciudadanía toda. No hay turista que no se asombre de los adelantos de Rosario en esta materia. No perdamos semejante logro.






























