Un sábado lluvioso, más para guarecernos del frío y la lluvia, entramos con mi marido a una sala teatral de calle Urquiza, cerca de Paraguay, donde un cartel anunciaba “Matiné de teatro”. La obra se llamaba “Historias contadas”. Antes de la función nos habló un afable señor que explicó cómo funcionaban los teatros independientes (después nos enteramos que era el director de la pieza, un señor Buchín de mucha trayectoria). Y lo que fue primero un impulso de curiosidad, se convirtió en una agradable tarde en que nos sentimos satisfechos. Descubrimos dos cosas, una buena representación con excelente actores y el horario matiné de media tarde, que a nosotros de una localidad cercana nos permite regresar temprano, sin riesgo de inseguridad, y hasta saborear un buen chocolate caliente cerquita de allí. Por eso nos parece bueno señalar que algunos espectáculos podrían imitar en invierno el horario temprano de ese teatro, cuya obra nos gustó mucho y nos contagia a seguir viendo el teatro independiente que propone buenas y responsables presentaciones.


































