Una contaminación de la vacuna Rotarix contra el rotavirus ha causado alarma entre padres que se
la aplicaron a sus hijos. Las autoridades sanitarias en EEUU y Europa han indicado que no existen
motivos de preocupación para los niños que fueron vacunados con Rotarix, de laboratorios
Glaxo-Smith- Kline.
Esta semana, la Administración de Medicamentos y Alimentación (FDA),
ordenó retirar la medicación, pero dijo que se trata de una medida cautelar, ya que no se han
detectado problemas de seguridad con el producto, que estaría contaminado con un virus porcino.
“Creemos que el producto es seguro”, comentó Margaret Hamburg, de la FDA. La compañía
fabricante explicó que detectó ADN de un virus porcino en la vacuna. Sin embargo, todavía no está
claro si el producto contiene el virus completo o sólo parte de su código genético.
La FDA está actuando con cautela debido al historial de las vacunas
contra rotavirus. En 1999 se retiró del mercado la marca Rotashield, de Wyeth, después de que se
relacionase su empleo con trastornos de obstrucción intestinal.
Ayer, sin embargo, Europa decidió lo opuesto a la FDA, es decir,
permitir el uso de la vacuna. La Agencia Europea del Medicamento (EMEA, por sus siglas en inglés)
ha concluido que Rotarix es segura. Según sus datos, la contaminación detectada no representa
ningún riesgo. La EMEA revisó la documentación y recomendó no restringir el uso de la vacuna de
Glaxo. La empresa localizó en Rotarix ADN de origen porcino, más precisamente del circovirus tipo 1
(PCV1). Aunque este virus se encuentra de forma habitual en algunos tipos de carne y otros
productos alimenticios, nunca se lo ha relacionado con ningún problema para la salud.
Con todo, la EMEA recordó que el material del virus porcino no debería
estar presente en la vacuna y ha encargado a los fabricantes que investiguen el origen de la
contaminación. l






























