El Instituto Universitario Nacional de Arte se ha convertido en una vergüenza nacional. El desorden, la desidia e irresponsabilidad reina en esta entidad educativa donde, entre los muchos problemas que se suscitan en ella, cientos de tesis presentadas por estudiantes duermen apiladas en mesas porque los encargados de evaluarlas y citar a los que con mucho esfuerzo cumplieron con los requisitos exigidos para obtener el título, no se dignan ni siquiera a leer los trabajos, lo que imposibilita el último tramo de la carrera que es la defensa de la tesis. Los alumnos son derivados diariamente de una oficina a otra y de una a otra persona en su reclamo y nadie se hace cargo de la situación. Algunos estudiantes han debido recurrir a abogados para que intervengan y poder así solucionar este problema que lleva ya un par de años, pero todo ha sido inútil. La impotencia como madre de uno de estos alumnos hace que escriba esta líneas para solicitar y rogar que difundan lo que está pasando en el Instituto con la esperanza de que llegue a la máxima autoridad y que tome cartas en el asunto.






























