Una torpeza de los ladrones permitió esclarecer un robo
El torpe movimiento de uno de los tres ladrones armados que el sábado pasado robaron unos 120
mil pesos en joyas de un local ubicado en el macrocentro de Cañada de Gómez permitió a los
investigadores dar con el maleante en cuestión. Es que en medio del atraco, el hombre quiso desviar
el foco de atención de una de las cámaras de video de seguridad instaladas en el comercio, pero no
se percató que así el aparato captaba sin obstáculos todo su rostro. Cuando la policía lo detuvo
ayer, en una precaria vivienda de Pueyrredón al 4000, en el barrio Itatí Norte de Rosario...
27 de febrero 2010 · 01:00hs
El torpe movimiento de uno de los tres ladrones armados que el sábado pasado
robaron unos 120 mil pesos en joyas de un local ubicado en el macrocentro de Cañada de Gómez
permitió a los investigadores dar con el maleante en cuestión. Es que en medio del atraco, el
hombre quiso desviar el foco de atención de una de las cámaras de video de seguridad instaladas en
el comercio, pero no se percató que así el aparato captaba sin obstáculos todo su rostro. Cuando la
policía lo detuvo ayer, en una precaria vivienda de Pueyrredón al 4000, en el barrio Itatí Norte de
Rosario, aún tenía en su poder un tercio del botín además de distintos objetos, entre ellos un
aparato para realizar electrocardiogramas, frutos de otros atracos. La policía piensa que, a partir
de esta detención, pronto podrá dar con los dos prófugos.
Todo empezó a las 13 del sábado pasado cuando Rosita, de 75 años y heredera de
una joyería ubicada a unas 10 cuadras del centro cañadense, estaba por cerrar la puerta del
negocio. La mujer estaba junto a su hijo Rimín y una empleada en el local de Oroño entre Brown y
Rivadavia, y se aprestaba a colgar el cartelito de "cerrado" cuando un hombre de saco y corbata le
hizo seña para que le abriera. Ante la buena presencia del presunto cliente, Rosita no dudó y le
franqueó el paso sin saber que detrás de ese hombre ingresarían dos jóvenes que rápidamente coparon
el local.
Ya en el interior de la joyería, el hombre de saco y corbata extrajo un arma de
fuego y los ladrones se repartieron las tareas: uno mantuvo amenazadas a las víctimas, otro fue
directamente hacia la caja y el tercero se concentró en desviar el foco de una cámara de seguridad.
Torpemente, el muchacho la corrió del ángulo en el que estaba enfocando y después se dedicó a sacar
alhajas de oro y plata con sus estuches y varios paños exhibidores de joyas. En cuestión de minutos
y ante el ojo que los filmaba, los ladrones se llevaron unos 200 pesos en efectivo, un celular y
joyas y alhajas por unos 120 mil pesos.
Una cinta testigo. Tuvieron que pasar varias horas hasta que Rosita pudo
recuperar la calma para llamar a la policía. Los pesquisas comenzaron a buscar huellas en los
exhibidores y demás rastros hasta que se concentraron en la grabación de la cámara de seguridad.
Según confiaron los pesquisas, en los primeros segundos del atraco se ve que uno de los ladrones se
dirige hacia la cámara y en lugar de inutilizarla la corre torpemente dejando que su rostro fuera
enfocado perfectamente. Esa cara no pasó desapercibida para los pesquisas de la Unidad Regional X,
especialmente para el subjefe Carlos Vanelli, quien pasó gran parte de su carrera en la fuerza en
Rosario y detectó que el hombre en cuestión era un reconocido maleante afincado en jurisdicción de
la comisaría 15ª de barrio Tiro Suizo.
Con un exhorto emitido por el juzgado de Instrucción 6ª de Cañada de Gómez, el
magistrado Jorge Camilo Baclini rubricó una orden de allanamiento en la casa del ladrón. El
operativo, a cargo de la Brigada de Investigaciones de Rosario y Agrupaciones Especiales de Cañada,
tuvo lugar en una vivienda de Pueyrredón al 4000, en barrio Itatí Norte. Allí detuvieron a
Sebastián Darío V., de 28 años y con media docena de antecedentes en su prontuario que van desde
amenazas calificadas a robo con arma de fuego.
En la vivienda fue incautada una tercera parte del botín sustraído en la joyería
Oroño de Cañada de Gómez. La mayoría de las alhajas aún estaba en sus estuches con los precios
marcados. "Se estima que hay joyas y alhajas por un valor que ronda los 40 mil pesos", indicó un
vocero. Además, los policías incautaron una decena de frentes de estéreos de automóvil marca Sony y
JVC, varios trajes, un maletín con jeringas descartables y medicinas, y un equipo para realizar
electrocardiogramas, todo producto de otros atracos.
Sebastián Darío V. quedó a disposición del juzgado de Cañada de Gómez acusado
del robo calificado de la joyería mientras que fuentes policiales aseguraron que si bien quedan dos
prófugos, ambos están identificados.