Escribí esta nota con la autoridad que creo tener, porque me avalan más de 35 años de trabajo e investigación en los campos educativo y deportivo. El fútbol me regaló los mejores y más fieles amigos, como sabios maestros, dentro y fuera de la cancha; y encontré en este deporte la transparencia, la humildad y la honestidad que no veía en otros campos de la actividad humana. Pero el paso del tiempo y la degradación moral en la que está sumida la sociedad argentina le abrieron las puertas a los "miserables" que usan al fútbol infantil para beneficio propio, maltratando a los niños. Incapaces para educar grupos, aliados a algunos padres que los usan como mercadería. El dirigente que olvida que los clubes han sido creados para la contención y el desarrollo físico, psíquico y social de niños y jóvenes, traiciona la historia, los principios y objetivos por los cuales fueron fundados. Por suerte existe la Escuela de Fútbol del club Provincial, un ejemplo para la sociedad. Su coordinador, el técnico nacional Alejandro Retuerto, asumió en marzo de 2006, cuando sólo contaban con 70 jugadores inscriptos. En menos de un año de trabajo logró, junto con sus colaboradores directos, destacando al Sr Alberto Lazala, multiplicar por siete esa cantidad, y hoy cuenta con más de 600. Esos resultados se lograron trabajando con humildad, honestidad y con pocos medios. Reflejo de un estilo de vida . Con Alejandro como líder, y su mano derecha Alberto, realizan un trabajo en equipo que es un modelo a repetir en otros clubes. Cumplen con los horarios, conocen a cada uno de los chicos, los contienen, han logrado a través de sus capacidades técnicas y sus aptitudes en la comunicación con grupos humanos que, la exigencia y el rigor del trabajo diario sean aceptados y asumidos por todos los jugadores que están a su cargo. Utilizan un lenguaje sobrio, claro y transparente. Saben diferenciar los momentos de la broma y el juego placentero, con el instante de la seria y dura indicación técnico-táctica. Han logrado el perfecto equilibrio para que todos los chicos se sientan con igualdad de oportunidades y disfruten el juego, anulando privilegios y caprichos, no hay estrellas, ni preferidos. Por eso la motivación funciona en el grupo. Consiguieron en muy poco tiempo, un trabajo admirable digno de mostrar a la comunidad deportiva local y nacional, como símbolo de cómo deben hacerse las cosas para engrandecer y jerarquizar una institución Es mi deseo que una empresa como esta siga siendo apoyada por los asociados del club y los miembros de la CD, para seguir creciendo y fortaleciendo esta centenaria entidad.


























