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Una carta llegó 44 años después de ser enviada

Un resabio de la Guerra Fría. Una postal de un concurso radial evidencia la persecución a los ciudadanos en la Alemania comunista.

Lunes 13 de Enero de 2014

Casi medio siglo tardó en llegar a su destino una carta enviada por un joven estudiante en la extinta Alemania comunista (RDA), tras un intrincado periplo que resume en gran parte la historia alemana de la última mitad del siglo XX.

El caso comenzó en 1969, cuando un estudiante de la RDA llamado Günter Zettl quiso participar en el "Hallo Twen", un concurso de la radio alemana occidental (que él escuchaba en forma clandestina) en el que había que dar el nombre de una canción. Zettl, entonces de 18 años, envió una carta con la respuesta correcta: "Painter Man", de su grupo preferido, The Creation.

Pero la policía política de la RDA (Stasi) vio algo sospechoso en el mensaje y requisó la carta enviada desde la localidad de Waren an der Müritz, noreste de Alemania, a la radio pública del Sarre, en el suroeste. El joven esperó en vano escuchar su nombre entre los ganadores del concurso y olvidó el tema.

Tras la caída del Muro de Berlín en 1989, la reunificación alemana en 1990 y varios años viviendo en España, Zettl decidió en 2010 consultar los archivos de la Stasi —ahora de acceso público— para ver qué información había recopilado el régimen sobre él. Su acta le reservaba una sorpresa: la carta enviada más de cuatro décadas antes.

La historia sorprendió en la radio del Sarre, que decidió aceptar como válida la respuesta enviada por el entonces estudiante pese a que el concurso dejó de existir hace 40 años. El 14 de enero, Zettl recibirá en una emisión especial el premio que conquistó hace 44 años: el disco "Painter Man", de The Creation.

"Es un pequeño documento de la historia alemana" dijo el portavoz de la emisora, que entregará a Zettl, con 44 años de retraso, el premio al que nunca pudo aspirar al quedar atrapada su respuesta por los servicios de inteligencia de la RDA.

"Es una herida en mi biografía", dijo Zettl, que tuvo constancia de que había sido espiado cuando en 2010 acudió a los archivos de la Stasi y buscó su nombre por orden alfabético. Cuando vio la postal entre las 69 páginas de su expediente, no salía de su asombro. "Ni en sueños habría imaginado que el Ministerio de la Seguridad Nacional se podría ocupar de cosas tan banales", señaló. "¡Mala suerte!, pensé entonces, cuando escuché que mi nombre no era el del ganador del concurso. Pero no era consciente ni mucho menos de la gran mala suerte que me estaba tocando vivir".

Su padre, comprometido comunista, lo retó más de una vez por escuchar esos programas occidentales en los que Günter buscaba música pop y rock, como la mayoría de sus amigos.

"No era un resistente, ni tampoco un valiente", recuerda, rememorando aquella tarde en que un agente de la Stasi le propuso convertirse en informante y proporcionar datos sobre otros jóvenes de su edad que también escuchasen radio occidental y fuesen críticos con el régimen.

Günter no aceptó y eso fue suficiente para que la Stasi abriese un expediente con su nombre como sospechoso, expediente que siguió alimentando con información sobre su vida privada hasta la caída del Muro de Berlín.

Haciendo limpieza de papeles viejos, volvió a encontrar la carpeta y decidió poner la postal de nuevo en un buzón, como en un intento postrero de deshacerse de ese pasado lamentable. "Quién sabe, quizá dentro de otros 40 años reenvíe e-mails a mis amigos, después de que alguien haya puesto un poco de sentido común y tengamos acceso a los millones de correos y documentos privados que las agencias de inteligencia interceptan ahora a diario en internet", bromea en Berliner Rundfunk.

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