Buenos Aires.— Un adolescente de 17 años que había sido secuestrado el miércoles en su casa de Quilmes fue liberado la madrugada de ayer tras el pago de un rescate de 10.000 pesos.
Buenos Aires.— Un adolescente de 17 años que había sido secuestrado el miércoles en su casa de Quilmes fue liberado la madrugada de ayer tras el pago de un rescate de 10.000 pesos.
Ariel Carabajal Ortiz, tal el nombre del chico secuestrado, es hijo de un hombre que cumple una condena a 16 años de prisión por narcotráfico y de una mujer que también estuvo detenida por vender drogas y que recuperó la libertad hace pocas semanas. Por eso, los investigadores sospechan que el secuestro tuvo como trasfondo una venganza o ajuste contra los padres del muchacho.
El caso es investigado por la fiscal Silvia Cavallo y el juez Luis Armella, quienes tras la denuncia presentada por la mamá del joven dieron instrucciones a la policía para que se realizara el pago y se preservara la vida de la víctima como de su madre, que hacía las negociaciones.
Carabajal fue secuestrado la tarde del miércoles cuando jugaba a la play station con amigos en su casa de Quilmes. Entonces, al menos cuatro hombres armados y encapuchados irrumpieron en el lugar y se lo llevaron por la fuerza. Le colocaron una capucha en la cabeza y lo subieron a un auto.
Las fuentes explicaron que dado el operativo relatado por los amigos de su hijo, la madre de Ariel, Mirta Ortiz, fue a la comisaría de su jurisdicción para averiguar por qué se lo había llevado la policía y allí le dijeron que no habían hecho ningún procedimiento en su casa.
Entonces, los delincuentes se comunicaron con la mujer y le pidieron un rescate de 20.000 pesos, oro y drogas. "Después dejaron de lado la droga y el oro, pero elevaron el pedido a 100 mil pesos", dijo una fuente. Lo cierto es que tras más de un día de negociaciones, finalmente se acordó el pago de 10.000 pesos y se produjo la liberación.
Los investigadores creen que éste es un típico caso de "narcosecuestro" en el que los captores conocían la situación de los padres del chico y por eso pidieron droga como rescate. "Puede ser una interna. Se está haciendo común que los narcos se secuestren entre sí y a sus familiares por una cuestión de ajuste de cuentas", dijo un jefe policial. l (Télam)



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