Desde hace tres años, Luciano García trabaja como vendedor y encargado en Music Shop, una de las disquerías de la ciudad que abrazaron con furor el regreso del vinilo y que vende, entre pedidos por Internet y mostrador, cerca de cien títulos por semana. Para García, el hecho de que la venta de vinilos se haya disparado en el último año responde, en un punto, a una moda: "Este fenómeno tiene mucho de contagio, lo que ha hecho que algunas personas pongan en condiciones viejos tocadiscos para recuperar ciertos vinilos, de los que se fueron desprendiendo en su momento con la avanzada del CD. Pero no por esto se venden menos compactos, ya que si bien un gran porcentaje de los CD que tenemos son importados y sus precios, en algunos casos, bastante elevados, el vinilo hoy es un gusto caro. A nivel local, han ayudado las largamente publicitadas y recientemente distribuidas ediciones nacionales que, al parecer, se irán incrementando en el futuro", explica.































