Cuántas veces escuchamos que el nuestro es un país rico. Era, fue un país rico. Hasta 1930 creció y llegó a estar entre los 10 primeros del mundo. A partir de allí comenzó el dispendio de lo logrado. Políticas populistas, ladrones, grandes errores de cálculo, militares ineficaces, ladrones. Llegamos a hoy, un país en mitad de tabla de los 200 del mundo, y en caída. Lleno de villas, pobreza de más del 30%, educación inexistente, sin infraestructura, sin obras, sin seguridad, sin salud pública. ¿Dónde está el país rico que se pregona: argentina un país con buena gente? Ni siquiera eso. Todos están en la fácil, acomodarse, no trabajar, querer ganar sin esfuerzo, que te regalen todo, y el país ya no es más rico, y no puede dar más todo eso. Un ejemplo: Argentina es uno de los muy pocos países del mundo con educación universitaria gratuita. Vienen de todas partes a estudiar aquí. Facilidades para recibirse en 20 años. Fechas de exámenes todos los meses. Aprobaciones por chances. Todo eso no es suficiente, se pide medio boleto también. Amigo, andá caminando, en bici, como sea. Poné algo vos también. Se trabaja cada vez menos. Cada vez más estatales que están 30 horas semanales, en el mejor de los casos, en el puesto de trabajo. Ante el menor atisbo de feriado por el día del coliflor, ellos no trabajan. Ahora seis meses por maternidad, día femenino, entre otras ventajas. Aerolíneas, en cada vuelo pagan la mitad de los pasajeros, el resto son empleados, sus familiares y amigos. Gente sentada hasta en los baños. Con 14 mil empleados, tendrían que tener más de 200 aviones para que sea rentable y no se llega a 70, contando los vetustos airbus del 80. Cada empleado tiene derecho a un pasaje con su familia por año, más los de los senadores, diputados, políticos nacionales, provinciales y municipales. ¿Quién paga? En las compañías de luz estatales, doble aguinaldo y luz gratis. Con el mismo criterio, en las fábricas de autos le tendrían que dar uno por año a los empleados. Hay una desaprensión con lo que no es de ellos, que es de todos, que lleva a que a nadie le importe nada. Más feriados, más puentes, Día del Trabajo, día del ramo, día del día. Si sacamos las horas efectivamente trabajadas del año, es un milagro que este país esté todavía en pie. Y no se lo banca más. A ver si lo entienden, ya somos pobres. Hay que volver a juntar, a crear, a generar riqueza. No hay más, se terminó. Queda un año que va a parecer un siglo en manos de este gobierno. Tengamos una tenue esperanza de que venga alguien que nos diga: “Gente, estamos al horno, fundidos. Hay que trabajar. ¿Pasará eso o seguiremos cayendo? Se puede hacer cualquiera de las dos cosas, ¿alguien duda de lo que pasará?




























