Un jinete que regresaba de un festival de doma y folclore dio la pista más firme para el hallazgo de los Pomar.

Un jinete que regresaba de un festival de doma y folclore dio la pista más firme para el hallazgo de los Pomar.
El hombre sintió un penetrante olor cuando pasaba por la fatídica curva Plazibat (bautizada con el nombre de un productor de las inmediaciones) de la ruta 31, que corre a la vera de una tupida alameda rematada por un cerrado cardal que supera el metro y medio de altura.
La curva no es cerrada y tiene un peralte suave que pareciera desviar “para adentro” a los vehículos, por lo que no había sido de particular atención para los policías que realizaron numerosos rastrillajes por la zona. El aviso del jinete permitió advertir a los policías las huellas que abandonaban la cinta asfáltica y se internaban en la alameda.
Los policías habían buscado a los Pomar en ríos y en puentes de la zona, en los lugares tenidos por mucho más peligrosos que donde fueron hallados, cerca de una pequeña hondonada abierta por un canal de poco caudal que hizo que, en una primera instancia, no fuera considerado.
Un baqueano de la zona explicó que las luces de un silo cercano da la impresión a los automovilistas que transitan hacia Pergamino que la ruta sigue derecha, es decir que “esconden” la curva tras la apariencia de un automóvil que se aproxima en sentido contrario, lo que ha motivado ya algunos accidentes fatales.
No se descarta, entonces, que Fernando Pomar se haya “tragado” la curva por una falsa percepción del entorno favorecida por los destellos de las luces sobre la ruta.
La policía se inclina más por la posibilidad de que se haya quedado dormido, o que algo distrajo su atención el tiempo suficiente como para que sobreviniera la catástrofe.
La densa vegetación de la zona conspiró severamente contra el avistaje del siniestro. Tanto es así que los fotógrafos y cronistas que cubrían el accidente no podían ver el automóvil volcado hasta que estaban a muy escasos metros.
Pero los numerosos pozos de la ruta 31 también abren la posibilidad de que un súbito reventón haya ocasionado el despiste fatal.
El hecho de que los cuerpos hayan quedado esparcidos fuera del auto permite establecer a los investigadores que los Pomar viajaban sin cinturones de seguridad.
“Seguramente deben haber pasado por este lugar, pero no vi grandes rastrillajes —comentó un vecino de Gahan—. Es una curva muy peligrosa, que parece sencilla pero no lo es. Siempre hay accidentes acá”, explicó.
Anoche, los investigadores pudieron recuperar los teléfonos celulares de la familia. Se espera que del análisis de las llamadas se encuentran datos esclarecedores del siniestro.
Los cuerpos fueron extraídos anoche del lugar del hallazgo para ser trasladados a la morgue judicial de Lomas de Zamora.
La procuradora general bonaerense, María del Carmen Falbo, ordenó que el auto quede en un galpón de Pergamino.



Por Javier Felcaro

