El sacerdote Geronimo Moreira, de Gaviao, una pequeña ciudad del interior del estado de Bahia (noreste de Brasil), sorprendió a los fieles de su parroquia con la noticia de que será padre de una niña dentro de pocos meses, y que por eso colgará los hábitos.
Moreira, de 32 años, dijo que su amistad con una joven de la zona había tomado una cariz más íntimo. "Con el tiempo fuimos observando que nuestra relación tenía algo más: el amor, pero siempre buscamos dejarlo sólo en el nivel de amistad, pues decía que si no conseguía mantener el celibato, dejaría antes el ministerio para no escandalizar a la comunidad", dijo Moreira en una carta que leyó a los fieles durante la misa del domingo pasado.
"Pero por ironía del destino no sucedió como yo pensaba y nos involucramos concretamente y hoy ella está embarazada y yo quiero asumir la paternidad", continuó ante los atónitos feligreses de la parroquia Nuestra Señora de la Concepción, en Gaviao.
Moreira conoció a la joven, que hoy tiene 23 años y trabaja como secretaria de una escuela, en 2007, cuando aún era seminarista.
Luego del anuncio a los fieles, "quedé emocionado y lloré mucho, casi toda la iglesia lloró", contó.
La novia del sacerdote, Emilia Carneiro, tiene 23 años. Los dos se conocieron en 2007 "pero le di el primer beso en 2012", dijo Moreira.
"Hemos pasado de la crisis de la fe al amor: era difícil, pero ahora estamos contentos", dijo a una estación de televisión local, el joven, el tercer mes de embarazo.
"Nos sorprendió", confesó del otro lado, uno de los feligreses, aún emocionado por el suceso.
El sacerdote, que una vez privado de la sotana volverá a su trabajo como carpintero, dijo que le gustaría casarse con su novia bajo los ritos de la Iglesia Católica, pero las autoridades religiosas locales han dicho que van a requerir una dispensa del Papa Francisco para hacerlo.