Hace aproximadamente un mes dejaron abandonado en el Imusa a un perro de raza Collie. Seguramente aquella persona que lo hizo pensó que dejándolo en un centro de zoonosis o un refugio estaba obrando de buena manera… Pero poco sabe ese ser humano lo que es obrar de buena manera con los animales. Lo que hizo no fue más que un intento para lavar su propia conciencia. El 28 de enero pasado el pobre perro murió de tristeza: simplemente se dejó morir, pasaba los días sin comer, no tomaba agua ni movía su hermosa cola. Nada lo hacía sentir bien: había perdido a su familia, lo habían abandonado. Si adoptaste a un perrito o gatito y lo domesticaste, lo mimaste, lo hiciste a tus costumbres, deberías saber que vos sos todo para él... todo. Deberías saber entonces que si un día lo abandonás su mundo termina, se siente perdido, triste, solo, abandonado por vos que sos su única familia, su amigo. No pienses que otro lo va a salvar del abandono. Apenas una ínfima cantidad de animalitos abandonados pueden ser rescatados. Si estás pensando en adoptar, primero planteate qué harías si te mudaras, si te enfermaras, si te divorciaras, si tuvieras hijos, si cambiaras de pareja y tu nuevo compañero no simpatiza con animales y ni hablar de aquellas personas que recogen a un cachorrito para que los hijos se entretengan durante las vacaciones y después los tiran como si fueran basura. No es así: una adopción es un compromiso para toda la vida.
































