Un diseñador industrial argentino que llegó a disertar ante la asamblea de las Naciones Unidas (ONU) a partir del interés que despertó su refugio para poblaciones desplazadas, fue elegido ahora como uno de los diez Jóvenes Sobresalientes 2013 por la Cámara Junior Internacional, un importante premio que hace 27 años no recibe el país.
Se trata de Nicolás García Mayor, de 35 años, diseñador industrial y empresario bahiense egresado de la Universidad Nacional de la Plata que se recibió en 2001 después de estar dos años viviendo en una clínica abandonada, porque no podía pagar un alquiler, y se especializó en diseño con fines humanitarios. Sin embargo, hoy sigue cosechando los frutos tanto su esfuerzo y constancia: 14 años después de haber creado este dispositivo de ayuda humanitaria como proyecto de tesis, el mundo conoció y compró su idea.
El galardón internacional fue otorgado en el rubro Contribución a la niñez, a la paz mundial y a los derechos humanos.
El CMax System es un sistema de refugios de emergencia superador de todo lo conocido hasta ahora (carpas y trailers fijos) en la provisión de una solución habitacional provisoria y urgente a personas que quedaron sin hogar como consecuencia de catástrofes naturales, guerras, violencia interna o pandemias.
García Mayor explicó que su invento permite “desarrollar una urbanización en sus distintos sentidos: en el aspecto habitacional, pero también generando hospitales y hasta escuelas”, porque los módulos son combinables para formar espacios más abarcativos.
Según las últimas cifras de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados, 5,2 millones de personas fueron desplazadas forzosamente de sus hogares el año pasado.
Fabricado en propileno, aluminio y tela de poliester, el CMax consta de una estructura central rígida, dos alas de material flexible que al desplegarse cuadriplican su tamaño, y dos patas telescópicas que separan el piso de la superficie, reduciendo el pasaje de frío y humedad. Cada módulo ya viene con un kit de supervivencia y puede albergar a 10 personas.
Mientras permanecen plegados, estos refugios son apilables, livianos, pequeños y fáciles de almacenar. Y una vez en el destino, dos personas lo pueden armar en 11 minutos, sin la necesidad de utilizar herramientas.
Mientras esperaba ver concretado su proyecto, García Mayor creó una empresa de diseño, Ar estudio, en Bahía Blanca, y la fundación del mismo nombre que tiene por misión abastecer de alimentos y leche a cuatro comedores de la ciudad.
En 2013 participó del Foro Internacional para el Desarrollo de la Ayuda Humanitaria en Washington, que reúne a gobiernos, agencias de la ONU, ONGs y empresas. “Quedé seleccionado y me dijeron que tenía que viajar a Washington en 15 días a presentar un proyecto que yo pensaba que después de 12 años el mundo lo había solucionado varias veces, pero no era así”, contó.
Allí se entrevistó con representantes de la ONU. “Ellos estaban muy emocionados y me dijeron «esto es lo que venimos buscando hace años y lo tienen que saber todos los presidentes del mundo». Me invitaron a la 68 asamblea de la ONU, que fue algo increíble”, recordó.
“Luego llegó una invitación del Papa para ir a Roma y comentarle el proyecto. El hecho de estar cerca de él, haber podido romper el protocolo para darle un abrazo gigante, te da mucha fuerza para seguir”, dijo.
García Mayor dice que en poco tiempo comenzaría la producción de los CMax en una planta de Tortuguitas, que inicialmente produciría unos 500 mil módulos al año.