Al menos 51 personas perdieron la vida y un centenar resultaron heridas esta madrugada por el terremoto en la provincia turca de Elazig, en Anatolia Oriental, a unos 550 kilómetros al este de Ankara, en Turquía.
“La aldea quedó totalmente arrasada”, se lamentaba ante las cámaras del canal televisivo NTV Hasan Dermirdag, el jefe comunal de la aldea de Okcular, particularmente afectada por el movimiento sísmico.
Entre los muertos se cuentan varios niños. Docenas de casas se derrumbaron, los minaretes de varias mezquitas sufrieron daños. Los sismólogos en Estambul midieron una magnitud 6 en la escala de Richter, fuerte, pero no necesariamente tan destructiva.
Las viviendas de adobe quedaron reducidas a escombros, entre los que deambulan personas desesperadas en busca de sobrevivientes, antes de que la maquinaria pesada inicie las tareas de remoción.
Mustafá Erdik, científico de la estación sismológica Kandilli, confirma que el terremoto, seguido por más de 50 réplicas, no fue muy fuerte. Una explicación para la dimensión de los daños es la tradicional construcción con ladrillos de adobe, que se desarman ante la fuerza del movimiento telúrico. Son las aldeas con este tipo de viviendas las que registran cifras importantes de muertos en los sismos en Turquía.
“Por desgracia en la región se construye con adobe”, dijo el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, “hemos dado instrucciones a las autoridades provinciales para cambiar la forma de construir.” El gobernador Muammer Erol coincidió: “En los edificios de cemento apenas hay daños.”
El gobierno turco anunció un programa de ayuda. En primera instancia montará campamentos con carpas en las regiones afectadas, a los que se incorporarán cocinas móviles, para luego montar casas prefabricadas. Las autoridades instaron a la población a no retornar a las casas dañadas.
Muchos habitantes salieron corriendo de sus casas al sentir los primeros temblores a las 04:32 local (02:32 GMT) y permanecieron al aire libre ante el temor de que pudiesen registrarse nuevos movimientos sísmicos.
Turquía está particularmente expuesto a los terremotos, por estar sobre el punto de colisión de las plataformas continentales africana y euroasiática. En el último sismo mayor, en 1999, murieron en el noroeste del país al menos 18 mil personas. (DPA)

































