El oficialista Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) de Turquía, del presidente islámico conservador Recep Tayyip Erdogan, recuperó la mayoría absoluta en el Parlamento, tras las elecciones anticipadas de ayer. El AKP obtuvo casi el 50% de los votos en unos comicios convocados después de que el mismo partido perdiera la mayoría en junio y luego no lograra formar coalición. Igualmente, el régimen de Erdogan vio nuevamente cómo el partido de la minoría kurda logró superar el 10% de votos pese a las amenazas y violencias que soportó.
“Alabado sea Dios”, escribió en Twitter el primer ministro Ahmet Davutoglu. Los militantes del AKP clamaban “Allah Akbar” (Alá es grande) y “Turquía está orgullosa de ti”. El AKP, que gobierna con Erdogan desde hace 13 años, había perdido la mayoría absoluta en junio y buscaba esta revancha, tras fracasar Erdogan en su intento por formar un gobierno de coalición. Ahora el partido islamista ocupará 316 de los 550 escaños y podrá finalmente gobernar en soledad. En segundo lugar se sitúa el Partido Republicano del Pueblo (CHP), de centroizquierda, con el 25%, seguido por los derechistas de Partido de Acción Nacionalista (MHP), con 12%, y la agrupación kurda Partido Democrático del Pueblo (HDP), que superó la barrera del 10% exigida para ingresar en el Parlamento. El dirigente del HDP, Selahattin Demirtas, aseguró que no se trató de una votación en igualdad de condciones. Su partido no pudo hacer campaña de manera normal por los continuos ataques sufridos. “Sólo intentamos proteger a nuestra gente de las masacres”, lamentó. El régimen del AKP es acusado de hostigar cada vez con más violencia a los opositores, en especial a las minorías kurda y cristiana. En las elecciones de junio el AKP perdió por primera vez desde su llegada a poder en 2002 la mayoría absoluta en la cámara, algo que se atribuyó a la entrada del kurdo HDP. Tras fracasar las conversaciones de coalición, se convocaron nuevos comicios. La oposición acusó a Erdogan de evitar a propósito la formación de un gobierno para forzar una nueva cita electoral.
La campaña estuvo ensombrecida por atentados y el conflicto entre el gobierno y el perseguido Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). Tras las elecciones de junio, Turquía fue escenario de atentados atribuidos al Estado Islámico. El 10 de octubre en Ankara murieron más de 100 personas durante una manifestación pacifista y prokurda. La fiscalía acusó al EI, que sin embargo no se atribuyó la autoría del atentado.