Un gato fue salvado de la muerte en Nueva Zelanda gracias a la sangre donada por un perro, un caso rarísimo de transfusión entre especies, se supo ayer.

Un gato fue salvado de la muerte en Nueva Zelanda gracias a la sangre donada por un perro, un caso rarísimo de transfusión entre especies, se supo ayer.
Rory, un gato de pelo rojizo de 7 años que había ingerido matarratas, fue transportado por su dueña, Kim Edwards, a los servicios de urgencias veterinarias de la pequeña localidad de Tauranga (isla del norte).
El estado del gato empeoraba rápidamente y requería una transfusión urgente. La veterinaria Kate Heller no tenía tiempo de mandar una muestra al laboratorio para comprobar el grupo sanguíneo del enfermo. Y decidió usar sangre de perro, que extrajo de Macy, un labrador de 18 meses de una vecina, que había acudido con el animal luego de que la veterinaria hiciera un llamado por redes sociales.
"La gente va a pensar que me estaba pasando y era verdad. Pero funcionó y le salvamos la vida", declaró Heller a The New Zealand Herald. Transcurridos unos días, "Rory se ha recuperado completamente.




