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Todavía hay gente honrada (II)

En esta sociedad, en la que nos interesamos poco los unos por los otros, está bueno que se destaquen las buenas acciones. A principios de enero me entero de que no cobraría mi sueldo por un error, soy docente reemplazante.

Miércoles 28 de Enero de 2009

En esta sociedad, en la que nos interesamos poco los unos por los otros, está bueno que se destaquen las buenas acciones. A principios de enero me entero de que no cobraría mi sueldo por un error, soy docente reemplazante. Para levantar mi ánimo unas amigas me invitaron a tomar una gaseosa. Fuimos a un lugar familiar, poca gente. Por dejarla en una silla, en un descuido, desapareció mi cartera. Perdí de todo. ¡Creí que no podía tener tanta mala suerte! A las 48 horas se acerca a mi casa un muchacho con mis documentos y llaves. Dijo haberlos encontrado en el barrio de Córdoba al 5800. Eso es muy lejos de mi casa. Yo no supe qué decir más que gracias. Me tomó tan de sorpresa que ni siquiera le pregunté su nombre, sólo recuerdo que dijo que a él también le había pasado, y sabía el momento que yo estaba viviendo... Destaco que no me pidió nada a cambio, por eso recurro a este medio para que, si está leyendo, sepa que le estoy muy agradecida por haber actuado así con una desconocida. Gracias por ser solidario, a pesar de que sólo recibiste como recompensa la tranquilidad del deber cumplido... Te llames como te llames, gracias.

Liliana Lamari, lililamari@hotmail.com

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