Las cápsulas de rescate tienen un largo de 2,5 metros, con un peso aproximado, sin carga, de 250 kilos. Están construidas con una plancha de acero de cuatro milímetros de espesor. El cilindro debe tener 54 centímetros de diámetro exterior, y en sus extremos dos troncos cónicos de base circular.
La cápsula contará en su exterior con ocho ruedas en la parte superior y ocho en la parte inferior, que impedirán que el cilindro golpee contra las paredes del ducto, y amortigüe los posibles golpes producto del desplazamiento.
Están provistas con tanques de oxígeno para tres horas, aunque se calcula que el ascenso de un minero tomará entre 20 minutos y dos horas dependiendo de una serie de factores. Además la jaula contará con un sistema de comunicaciones de audio y de video, que podrán conectarse mediante un cable e incluso vía inalámbrica.
Dentro de la cápsula, el minero deberá vestir las gafas de protección que normalmente usa, además de guantes, linterna para la cabeza, buzo con bandas reflectoras y zapatos de seguridad. El jefe del operativo, André Sougarret, también informó que la compañía austríaca Ostu-Stettin fue seleccionada para diseñar el sistema de elevación, el que también deberá estar listo en los próximos días, aunque no dio fecha.































