Cuando se repite (como en el caso de Tartagal) un daño inferido a la sociedad por negligencia y como reconoce la propia presidenta por pobreza estructural, hay responsabilidades compartidas que deberán asumir las autoridades de cada área implicada. La injusta redistribución de la riqueza, de la que parece haber tomado conocimiento luego de varios años de gestión PJ compartida con su esposo, era conocida por quienes desde distintas organizaciones populares venían reclamando sin éxito, atención y soluciones de fondo, Tengo en mis retinas los ecos de esos reclamos durante la Constituyente Social del año pasado, que los pueblos originarios levantaron como banderas de una discriminación y condena en esta América postergada, que lentamente se despierta y avanza en procura de la justicia social. La historia de Tartagal, de sus postergaciones, de su "pobreza estructural", de sus dramas frente a la agresiva naturaleza sin control, de sus problemas medioambientales y de las injusticias a que estuvo y está sometida, es la historia de gran parte de nuestro país. Y no se tapa con autopistas nuevas, con centros turísticos de niveles internacionales ni con la recuperación del tren a las nubes o el bala, sino con un auténtico proyecto de educación y salud públicas, creación de nuevos puestos de trabajo, serias y científicas investigaciones del clima, medio ambiente y soluciones de fondo respecto a las producciones agropecuarias, forestales y del control de las aguas.
































