Sonia Marisol Molina, la mujer que estuvo cautiva tres meses en la vivienda de la periodista Estefanía Heit y su pareja, Jesús Olivera, en la localidad bonaerense de Coronel Suárez, reveló detalles de los tratos inhumanos y el sufrimiento que padeció durante su encierro, y contó que además de golpearla, le rociaban aerosoles a los ojos y la quemaban con encendedores.
"Me echaban aerosoles en los ojos. Insecticidas y de esos desodorantes Glade que van pegados en la pared. Era para que no viera; qué sé yo, ya a lo último no sé si era para que no viera o porque se les ocurría, o para joderme la existencia nada más" explicó la mujer, quien permanece internada en el Hospital Municipal de Coronel Suárez, reponiéndose de los padecimientos que sufrió.
Según contó, captores le produjeron quemaduras que le hacían con encendedores en distintas partes del cuerpo.
La joven de 33 años no obstante no se refirió a supuestos abusos sexuales de los cuales habría sido víctima por parte de Olivera, lo que se está investigando.
"Me van a seguir haciendo estudios porque todavía tengo muy inflamada la zona de los oídos, tengo como un zumbidito. Ellos me pegaban con los codos", agregó la mujer en declaraciones al portal La Brújula 24, conocidas ayer.
Fuentes judiciales anticiparon que podría iniciarse una investigación por parte de la fiscalía ante versiones sobre que un médico del hospital fue quien habría registrado el audio y lo dio a conocer.
Por su parte, Claudio Lofvall, abogado defensor de la periodista Estefanía Heit (29) y su esposo, Jesús Olivera (28), ambos detenidos por el hecho, dijo que los dos acusados quieren declarar ante la Justicia para contar que "son inocentes" y que "conocen a la denunciante aunque nunca estuvo cautiva".
El hecho se conoció el lunes 12 último, cuando una mujer denunció en la comisaría de Coronel Suárez que acababa de huir de una casa situada en Grand Bourg al 1800, en la que había estado cautiva tres meses, a lo largo de los cuales había sido golpeada, abusada sexualmente y mantenida en pésimas condiciones de salud.
La víctima, oriunda de la localidad rionegrina de Río Colorado, había llegado a Coronel Suárez tras conocer a Olivera, quien le prometió que formaría parte de una comunidad religiosa y que la ayudaría a continuar sus estudios. l (NA y Télam)