La absolución del ex presidente De la Rúa, de los cargos por el soborno en la Cámara de Senadores demuestra una vez más que algo no funciona. Luego de 13 años de juicios sobre juicios se termina confirmando a través del dictamen de honorables jueces de la Nación, que no existió dolo, por lo tanto no existe culpable. Como ciudadano, acostumbrado a mirar el bosque desde fuera y no desde adentro, veo como impulsan frenéticamente nuestros políticos “universitarios progres”. Creo que de ser cierto este último dictamen debería el Ministerio correspondiente desalojar del servicio público desde el primer fiscal que comenzó la investigación hasta el último juez que permitió que prosiguiera el juicio. Son 13 años de recursos públicos tirados a la canaleta. Como esto no va a ocurrir, pienso que es real el comentario de la gente: “jamás en la Argentina existirá justicia para los miembros de la corporación política”. ¿Sera por ser estos, igual que los antiguos reyes, ungidos al nacer con el oleo de los olivares del valle del Jordán?




























