Soy un manifiesto opositor del gobierno, que no quepa la menor duda. Y a pesar de que la presidenta me incluya en sus épicos discursos, cuando dice dirigirse a los 40 millones de todos y todas, no me siento identificado. No haré leña del árbol caído, tengo la edad y la experiencia personal suficiente para opinar sobre el particular, sí puedo decir que todos los opinólogos de hoy (Lavagna, Sturzenegger, Marx, Cavallo, Nilsen, Redado, Lenicov y otros), también contribuyeron a someternos a los capitales extranjeros de una forma irresponsable, sólo motivados por el beneficio personal. El juez Griesa dictaminó el pago sin un plan “b” y ahora se ha ensañado a falta de soluciones con nosotros, sin habernos dejado al menos una puerta de escape. Repito, por su condición debe ser ecuánime en los fallos y tener un mínimo de conocimientos de economía, está claro que no sabe qué hacer. No es lo mismo la emisión de bonos para pagar a quienes se vieron afectados en el sistema que aquellos que se ven beneficiados por la compra a precios viles, para luego presionarnos tratando de cobrar deudas espurias, eso se llama usura al que deberíamos oponernos todos, el mundo está en vilo por este grupete de salvajes capitalistas que poco les importa la vida. Estoy de acuerdo que debemos pagar, pero en condiciones beneficiosas para la Argentina, creo que el vetusto juez con 42 años como juez federal no tiene capacidad para discernir sobre las conveniencias de ambas partes, sentando un peligroso antecedente en el ordenamiento económico mundial. Las deudas del país se deben firmar bajo el paraguas de la legislación argentina, condenar a quien haga lo contrario so pena de traición a la patria.


































