La historia se repite. Timoteo Vandor pretendió establecer un peronismo sin Perón, con predominio de la corporación sindical. Las ambiciones de muchos dirigentes gremiales no creen que sea mala idea. El músculo duerme, la ambición trabaja. Dirigentes atornillados a sus sillones durante más de veinte años. Elecciones fraudulentas en los gremios, fingiendo una democracia sindical. Todo afiliado a un gremio reconoce la corrupción de la mayoría de sus dirigentes. Todas las obras sociales, todos los sindicatos bajo sospecha. Increíble. El gobierno tiene miedo que la CGT (Moyano) le paralice el país. Lo puede hacer. Menem le transfirió el poder al gremio de los camioneros. "Ramal que para, ramal que se cierra". Transfirió al sistema automotor el 90 por ciento del movimiento de la producción y esfuerzo económico del país. El poder del gremio de camioneros se sustenta a través de medios coercitivos. Todo lo que tenga ruedas tiene que aportar al sindicato. No solamente este gobierno trendrá que transar con Moyano, también el que lo suceda. Es el dueño de un aparato sindical corrupto. Menem le dio el poder. Este gobierno lo hizo crecer políticamente. Las consecuencias están a la vista. Tensión a raíz del armado político. Ni el voto nos salvará de esta burocracia sindical. Considero que debe haber libertad sindical. No a las reelecciones indefinidas. Control patrimonial sobre los dirigentes sindicales. Declaración jurada al inicio y al final. La relación Moyano-gobierno, tras el pacto de impunidad, se está resquebrajando. Aumentan los niveles de conflictividad en la discusión por el aumento de los salarios. Aumenta la presión con reclamos públicos por más espacio en las listas. La furibunda crítica de Cristina al sindicalismo, apunta a distanciarse de Moyano. La perjudicada en todo este aquelarre es la sociedad. Vivimos rehenes de la corporación sindical.






























