En la primera semana de enero, mi hija junto con una amiga estuvo de vacaciones en San Bernardo. Para la ocasión, contrataron los servicios en la agencia de viajes Monarca, la cual en el paquete les vendió el alojamiento en el hotel Haymyro. Ya prontas a regresar, en la recepción del hotel, se supone que bajo la vigilancia del personal, debieron dejar el equipaje hasta la hora de partir para tomar el desayuno. Una vez que emprendieron el regreso y a varios kilómetros de San Bernardo, mi hija constató la falta de una cámara fotográfica, un mp3 y un monedero, los cuales sin duda fueron sustraídos en el interior del hotel. A pesar del reclamo telefónico realizado en el momento, los reclamos realizados por mí posteriormente desde Rosario telefónicamente al hotel y a la agencia Monarca, personalmente, nunca tuve la satisfacción de que alguien diera respuesta a mis reclamos. Indudablemente, tanto para la agencia de viajes rosarina como para el hotel de San Bernardo, es más valioso el valor de lo sustraído a mi hija, que el prestigio comercial. Como consecuencia de todo esto y para que nuestra experiencia sirva para otras personas recomiendo tener cuidado con qué agencia contratan y en qué hotel se alojan, de manera que lo que debiera ser un paseo agradable no se transforme en un mal momento.































