La señora Graciela Copello, en su carta publicada el pasado domingo 22 de septiembre, enumera una serie de casos por los cuales considera que no deberían cerrar los comercios los días domingos. Creo que la señora se expresa a través de los casos de manera arbitraria, clasista y discriminatoria, porque considero que trabajadores somos todos y que no existen rangos o jerarquías para los que deben trabajar los domingos, y que sería bueno que todos pudiésemos ponernos en el lugar del otro. Porque todos tenemos derechos a elegir qué hacer, si quiere estar con su familia ese día, si quiere disfrutar del día al aire libre, si quiere limpiar su casa; señora, todo es cuestión de costumbres. Además infiero que debe hacer mucho tiempo que no recorre Europa o Estados Unidos, porque de lo contrario sabría que no hay comercios abiertos los domingos. Le informo que los comerciantes rosarinos están buscando la mejor manera de atender a sus clientes dándoles todas las oportunidades y esto no está circunscripto solo al día domingo. Viendo la necesidad que tiene nuestra sociedad, bastante convulsionada por cierto, deberíamos enfocarnos en retomar los valores perdidos en pos de la formación de las generaciones futuras.






























