Trabajadores de la mina San José que se salvaron de quedar atrapados como sus 33 compañeros, advirtieron ayer que iniciarán movilizaciones para presionar por el pago de sus salarios.

Trabajadores de la mina San José que se salvaron de quedar atrapados como sus 33 compañeros, advirtieron ayer que iniciarán movilizaciones para presionar por el pago de sus salarios.
La empresa San Esteban, propietaria de la mina San José en el norte chileno, estudia si se declara en quiebra o no y hasta ahora ha pagado sólo una quincena de septiembre de los salarios de al menos 300 trabajadores y ha dicho, de acuerdo con los obreros, que tendrían fondos sólo para pagar un mes y medio más.
Los mineros temen que entonces sus beneficios, como pagos por antigüedad, queden pendientes.
"Vamos a tener que empezar movilizaciones, no acá (en la mina), por respeto a los compañeros atrapados, pero sí frente a la Enami (la estatal Empresa Nacional de Minería) o la Intendencia" de Copiapó, 50 kilómetros al este del yacimiento, dijo Javier Castillo, secretario sindical de una agrupación obrera.
Esas movilizaciones, cuya fecha y forma aún no están decididas, buscan presionar para que prosperen iniciativas como que Enami le preste dinero a la empresa San Esteban y así ésta pueda cancelar las indemnizaciones, dijo Castillo.
Por su parte, los 33 mineros atrapados desde el 5 de agosto a unos 700 metros de profundidad en la mina de cobre y oro, cobran sus salarios, que en total suman unos nueve millones de pesos al mes (18.000 dólares) y que está pagando la llamada Asociación Chilena de Seguridad, una aseguradora laboral que los considera como trabajadores accidentados, no físicamente pero sí incapacitados para laborar porque están atrapados, dijo Alejandro Pino, representante de la Asociación para el rescate y atención de los mineros sepultados.
La ley chilena dice que al producirse el accidente la empresa cesa el pago y lo asume la Asociación o una mutual con fondos patronales. (AP)
Desperfecto
Ayer se desprendió uno de los cuatro martillos del taladro de la máquina T130 que horada uno de los conductos de rescate de los mineros atrapados a 700 metros de profundidad. El desperfecto mantuvo una hora inactiva la máquina, que ya reparada volvió a trepanar y alcanzó 85 metros de recorrido.



Por Tomás Barrandeguy

