He observado con pavor y asombro cómo en la edición de ayer se ha publicado en esta misma página la pretendida "denuncia" de Silvia Picerni en el sentido de haber sido engañada en la entrega de un ejemplar canino en el criadero que administro, llamado "Sr. Wally", ubicado en la intersección de las rutas A-012 y 21 de Pueblo Esther. Alegremente y con liviandad pasmosa, la señora Picerni acusa mala fe y engaño en las tratativas que llevaron a la adquisición del ejemplar. En ese sentido y habiéndome asesorado como corresponde, informo a la comunidad que ya he iniciado las acciones legales pertinentes a efectos de defender el buen nombre y reputación de este establecimiento, además de la estima de cientos de clientes de la zona y de otras provincias, tanto particulares como de otros criaderos, que han adquirido los ejemplares y lo siguen haciendo sin ningún tipo de inconvenientes ni consecuencias extrañas. A modo ilustrativo; hago notar sin embargo las bases de mis acciones legales: la señora Picerni deberá probar que adquirió dicho ejemplar en este establecimiento. Deberá presentar el certificado profesional de los veterinarios que según ella sustentaron su posición y deberá probar que fue engañada tal como dice. Como conclusión, quiero reflexionar junto a los lectores de este prestigioso medio sobre cómo apelando a los sentimientos y a la inocencia de los niños pueden imputarse delitos y mancharse el buen nombre y honor de quienes trabajan arduamente para cumplir con sus compromisos.
































