El restaurado Museo Nacional de Irak fue reabierto ayer al público mediante una
ceremonia formal, casi seis años después que saqueadores se llevaron antigüedades y tesoros
invaluables en medio del caos que siguió a la invasión encabezada por Estados Unidos para derrocar
al presidente Saddam Hussein.
Al reinaugurar el museo, el primer ministro Nuri al-Maliki, dijo que "Irak ha
superado una era sombría".
"El museo tiene un salón dedicado a antigüedades que fueron robadas y luego
recuperadas", dijo Abdul-Zahrah al-Talqani, director de medios de prensa de la oficina de turismo y
de asuntos arqueológicos de Irak.
Joya de la arqueología. El museo, que antes de la invasión estadounidense era
una de las joyas de la arqueología mundial, contaba con artefactos de la Edad de Piedra, de la
época bíblica y de la cultura islámica.
Fue destruido tras la ocupación de Estados Unidos. Los soldados norteamericanos
fueron duramente criticados por no hacer nada para impedir el saqueo del museo.
Aún permanecen desaparecidas unas 7 mil piezas de la institución, entre ellas
unas 40 ó 50 consideradas de gran importancia histórica, según la Unesco. El público podrá ingresar
al museo a partir de hoy.
Aunque las autoridades iraquíes consideran la reapertura del museo un indicio
del retorno a la normalidad, una emboscada a una patrulla militar en el oeste de Bagdad y una bomba
colocada al costado de un camino en la parte central de la capital señalaron que falta aún mucho
para que se calme la situación en el país.
Milicianos atacaron ayer un puesto de control del ejército iraquí y mataron a
tres soldados e hirieron a otras ocho personas, en el oeste de Bagdad, dijo la policía. Los
atacantes huyeron en dos camionetas.
Una bomba colocada al costado de un camino en el centro de Bagdad mató al menos
a dos civiles e hirió a otras seis personas, dijeron la policía y funcionarios de un hospital.
El ataque, en una concurrida calle de la capital, estaba dirigido al parecer a
una patrulla policial, pero falló en su objetivo.