Para llegar de la zona norte al centro tres de los cuatro caminos posibles para los automovilistas vienen con sorpresa. Al parecer por el túnel Celedonio Escalada pueden salir indemnes. Por el cruce Alberdi si aparece algún tren pueden llegar a estar más de 15 minutos indefensos ante los ladrones. Por el viaducto Avellaneda los espera al acecho un radar en la bajada. También para llegar a la avenida Francia pueden tomar por la avenida Mongsfeld y circular a 60 kilómetros por hora y unos metros antes de la curva disminuir de manera correcta la velocidad porque está el cartel de máxima a 40. Pero justamente ahí está la trampa. Otro radar está instalado donde se debe transitar a 40 pero apuntando al sector donde se puede ir a 60. Demás está decir que por ahí no cruza ni una tortuga perdida por lo cual la única intención de los dormilones del móvil es engañar a los conductores para recaudar para la corona municipal y sus amigos. A esta gente no le interesa la otra enfermedad que ha provocado la gripe A: la malaria que castiga sin piedad los bolsillos de muchos rosarinos que en su mayoría se desempeñan en actividades privadas. Lo único que les importa es seguir recaudando en lugares sin ningún peligro para nadie.
































