Cuatro estufas para calentar 14 aulas, salones sin vidrios, chicos que en pleno
invierno toman yogur porque en la escuela no hay gas y no les pueden dar leche caliente, y alumnos
que ponen plata para comprar ellos mismos los calefactores que jamás mandó el Ministerio de
Educación. Esta es la cruda realidad que contrasta con el anuncio de la titular de la cartera
educativa santafesina, Elida Rasino, de extender el ciclo lectivo hasta mediados de diciembre para
cumplir con los objetivos. Medida que cosechó una catarata de críticas por parte de los docentes.
"Antes de pensar en extender el ciclo lectivo habría que preocuparse porque los chicos puedan tener
clases hoy", señalaron tanto desde Amsafé como desde Sadop.
Lo concreto es que mientras la ministra hace estos anuncios, en las escuelas
rosarinas los maestros intentan dar clases cómo pueden en medio de un crudo invierno. La tarea no
es fácil. En la Escuela Nº 1.319 José Ortolani (Génova 3218) ayer estaban sin luz, agua y gas. Una
docente contó que "al no haber agua, no funciona la bomba y por lo tanto no se pueden usar los
baños".
Esta realidad no es exclusiva de esta escuela, sino que hay una decena en
similares condiciones, lo que llevó a la delegada del ministerio en Rosario, Marta Díaz, a avalar
una propuesta de los docentes de trabajar horario reducido. Así, en esos colegios los alumnos del
turno mañana van a clases de 9 a 12, y los del turno tarde de 13.15 a 15.15.
"Hace tres días que no tenemos luz, hubo problemas con los transformadores",
comentó Marcela Altamirano, docente de la escuela Nº 251, Víctor Bibian Cue (Génova 3258). Sin
embargo, esto no es lo más grave. Ayer estaban colocando los vidrios porque faltaban desde
principios de año. "Nunca tuvimos gas, y no podemos enchufar las estufas, que compran los mismos
chicos, porque saltan los tapones", admitió. Allí dan la copa de leche, pero nada es caliente, sólo
toman un yogur.
En la Escuela Nº 1.315 "Itatí de Corrientes" (República de Irak 1500) la bomba
de agua no funciona por falta de luz desde antes de las vacaciones de invierno. Los docentes
admiten que el edificio está emplazado en un barrio carenciado y que "la gente se cuelga de la luz
y salta todo. Lo mismo pasa con el teléfono, porque se roban los cables".
Una maestra reconoció que "los chicos del turno tarde son los más perjudicados,
porque se quedaron sólo con dos horas de clase ya que los baños se utilizan por la mañana y después
no hay más agua".En cuanto a la calefacción, comentaron que nunca llegaron las placas bajo consumo
que había prometido el ministerio y que sólo cuentan con tres estufas eléctricas para las 14 aulas
que albergan a casi 400 alumnos.
Con el objetivo de que los chicos no pierdan horas de clases, los docentes
elaboraron tareas especiales con las que están trabajando "al igual que se hizo el año pasado con
la gripe A".