Un muchacho de 25 años que estaba atendiendo un quiosco de venta de drogas ubicado a escasos metros del balneario La Florida fue prácticamente quemado vivo por personas que el martes a la noche arrojaron nafta al interior de la construcción y le prendieron fuego. Anoche, al cierre de esta edición, la víctima permanecía internada en muy grave estado con quemaduras en más del 80 por ciento de su cuerpo.
Si bien la primera versión policial que circuló por los medios señalaba que el búnker había sido incendiado por los vecinos del lugar, éstos lo desmintieron tajantemente: afirmaron haber visto a dos hombres bajar de una moto y generar el siniestro, al parecer con la intención de asesinar a quien atendía el lugar.
A los tiros. Según algunos vecinos y vendedores de pescado consultados ayer por este diario, más o menos desde septiembre de 2011 funciona un búnker de venta de drogas a unos cincuenta metros de la entrada sur del balneario La Florida. Se trata de una construcción muy pequeña, enclavada en un angosto pasillo entre dos pescaderías donde la avenida ribereña se llama Eudoro Carrasco, a la altura del 2800.
Si bien el quiosco de drogas fue allanado al menos tres o cuatro veces —algunos procedimientos se hicieron durante la última temporada veraniega— siempre ha sido rápidamente reactivado, como suele suceder en estos casos. Con la diferencia, según refirieron algunos vecinos que prefirieron no identificarse, de que en los últimos meses viene siendo escenario de una brutal escalada de violencia entre distintos grupos narcos que parecen disputarse la boca de expendio.
Al parecer los tiros en torno al búnker se han vuelto tan habituales —e impunes— que los pistoleros no dudan en actuar ante la gran cantidad de gente que suele acudir a la zona balnearia los fines de semana. De hecho, relataron vecinos, el sábado anterior fueron atacados a balazos un hombre y una mujer que se encontraban en el búnker.
"Eran las siete de la tarde, estaba lleno de gente. Pero igual vinieron y le dieron tres tiros a una chica", confió un puestero, y agregó que el quiosco en cuestión es muy concurrido. "De cada cuarenta coches que paran, calculá que treinta tipos se cruzan a comprar droga y otros diez vienen por pescado. Aunque algunos de éstos también van a comprar droga", describió, un tanto resignado, la nueva realidad que rige en el lugar desde hace un tiempo.
Fuego. El martes pasado, alrededor de las 20.30, el búnker en cuestión comenzó a arder. Si bien la primera versión policial atribuyó el incendio a una supuesta bronca vecinal, la gente del lugar lo desmintió. Incluso una fuente tribunalicia dio a conocer ayer otra versión que indicaba que habían llegado dos personas al lugar y llamaron a quien atendía, un joven identificado como Mario S. Esa especie indica que se generó una discusión que terminó cuando le arrojaron al joven una botella con nafta y le prendieron fuego.
Sin embargo, vecinos indicaron a este diario que en realidad la víctima estaba encerrada en el quiosco cuando fue atacada. "Aparecieron dos tipos en una moto Twister con una botella de coca de dos litros llena de nafta. Parece que lo llamaron para que se asomara por el hueco, como si fueran compradores, y entonces le tiraron la nafta y le prendieron fuego. Al rato nos dimos cuenta de que se estaba quemando y escuchamos los gritos desde adentro. Un vendedor de pescado agarró una maza y empezó a golpear la puerta de acero para tumbarla", relató un muchacho.
"Parece que el pibe —añadió otro vecino— no estaba encerrado desde afuera, sino que había un candado por adentro. Pero no podía abrir la puerta porque no veía nada, había un montón de humo ya que el fuego agarró un colchón que tenía ahí. Le tiraron la nafta a él, para matarlo. No venían a robar, porque no entraron ni se llevaron nada. Cuando lo sacaron estaba todo quemado".
"No sólo no fuimos sino que además la gente de acá fue la que lo sacó al pibe", se quejó una mujer respecto de las versiones periodísticas que le adjudicaban el incendio al vecindario.
En cuanto a las razones del brutal ataque, algunos especularon con que podría estar vinculado al hecho ocurrido el sábado anterior. Lo cierto es que anoche al cierre de esta edición, según fuentes policiales, Mario S permanecía internado con pronóstico reservado en el Hospital Clemente Alvarez con el 80 por ciento de su cuerpo con quemaduras tipo A y B.