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Procesado por matar de un tiro a un adolescente

Tiene 22 años y le imputan el crimen de Cristian Gauna, un chico de 16 años asesinado once meses atrás en una cruenta emboscada.

Domingo 28 de Abril de 2013

Un muchacho de 22 años fue procesado bajo la imputación de ser el autor material del crimen de Cristian Gauna, el adolescente de 16 años que once meses atrás recibió un balazo fatal en la cabeza cuando estaba con otros pibes en una esquina del barrio San Francisquito y desde tres motos dispararon hacia el grupo.

La medida del juez de Instrucción Luis María Caterina alcanzó a Augusto Sebastián Romero, a quien le imputó el delito de homicidio agravado por la participación de menores de edad y uso de arma de fuego. La resolución fue apelada por la defensa del joven acusado.

Cristian tenía 16 años y siete hermanos junto a los cuales vivía en el barrio San Francisquito, detrás del Mercado de Productores. Cerca de las 22 del 10 de mayo el adolescente conversaba con otros pibes de su edad en la esquina de Amenábar y Alsina. Algunos de ellos contaron después que tres motos detuvieron su marcha en la esquina de Amenábar y Castellanos, a 100 metros de donde ellos estaban, y que luego se acercaron y comenzó un tremendo ataque a balazos.

Los agresores dispararon quince tiros y eso provocó el desbande de los chicos. Cristian también lo intentó, pero uno de los disparos le atravesó la cabeza y lo desplomó al piso. Lo llevaron en un auto al Hospital de Emergencias, donde su vida se apagó horas más tarde.

Se desligó. Cuando fue indagado en el Tribunal, Romero proclamó su inocencia y sostuvo que era ajeno al suceso. Relató que a las 23.30 del día del hecho estaba con un amigo remisero en la esquina de Garay y Valparaíso y que se enteró de lo que había pasado "por una chica (P.R.)" Afirmó además que no conocía al muchacho asesinado y admitió que tenía una moto Motomel de 150 centímetros cúbicos roja "a nombre de su padre". Según los testigos, un rodado de estas características fue visto en la escena del crimen.

A la hora de evaluar las pruebas, el magistrado tuvo en cuenta la declaración de un testigo identificado como M., quien dijo que a las 22 de aquel día aparecieron en escena tres motos: una Motomel roja de 150 cc., otra de color gris de 125 o 150 cc. y otra de una marca que no precisó. En los rodados iban seis personas, dos en cada moto. "La roja la manejaba J. M. y Augusto Romero iba como acompañante. La gris la conducía P. R. y L.V. iba atrás. Y en la tercera iban F.M. y Peloduro. Tiraron como quince tiros y sólo le pudieron pegar a Cristian. Apenas los vi le dije a Crsitian que corriera. Me di vuelta y lo vi tirado en el piso. L.V. y Romero tenían una pistola 9 milímetros", detalló el testigo.

El juez fundamentó la calificación de homicidio agravado porque la víctima "tenía menores posibilidades de defensa ante el ataque simultáneo de personas que circulaban en vehículos veloces con una clara división de tareas, uno conducía y otro disparaba, lo que facilitaba sus posibilidades de éxito".

Proteger a los testigos

El juez de Instrucción Luis María Caterina requirió al Ministerio de Seguridad de la provincia que disponga las medidas para que las personas que habitan en el barrio donde ocurrió el crimen de Gauna (San Francisquito) puedan prestar su colaboración para "continuar y profundizar la causa y se evite que la escalada de represalias y venganzas reemplace a la Justicia estatal".

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