Un fantasma recorre Europa. Y una plaga "invade el planeta". Esa idea nos queda tras leer el martes pasado, bajo la firma de Carlos Solero, una carta de lectores titulada "La plaga del dogmatismo". En ella, prisionero de sus dogmas, el autor aprovecha una vez más para largarnos una línea efectista y totalmente falsa sobre Israel que no interesa repetir, pero que discutiré. Las acciones del grupo terrorista Hamas que usa de escudo a la población civil palestina para intencionalmente disparar misiles sobre la población civil israelí no tienen —como pretende Solero— contrapartida en acciones similares del Estado de Israel. Israel no tiene intención de matar civiles y advierte a los mismos de alejarse de aquellos lugares en donde Hamas combate y lanza sus misiles. Mientras Hamas sigue utilizando a los niños —escudos humanos— en publicidad bélica, Israel protege del odio fundamentalista a los civiles del sur manteniéndolos en refugios. Israel, lejos de ser expansionista, se retiró de la Franja de Gaza en el 2005. Hamas, absolutamente expansionista y totalitario, declara en su carta fundacional que quiere destruir a Israel y matar a todos los judíos. En "La plaga del dogmatismo" se propone que practiquemos una pedagogía liberadora de prejuicios y lastres xenófobos. Podríamos empezar por estudiar si no existe prejuicio y xenofobia en la repetida animosidad de cartas de lectores bajo la misma firma y siempre con equivocadas líneas contra el mismo Estado en la dogmática creencia de que se lucha contra el imperialismo.
































