Mucho se ha dicho sobre qué hacer con el predio del ex Batallón 121 y sus casi 30 hectáreas. Pues bien, ahora se ha llamado a un concurso de ideas pero no todos pueden participar y yo como ciudadano común quiero expresar mi criterio sobre lo que se debe y no se debería hacer con ese sitio. Nada que no tenga que ver con dar pujanza a la zona se tiene que tener en cuenta, allí se debería instalar al alumnado de la carrera de Educación Física que hoy deben hacerlo en deplorables instalaciones del vetusto Hipódromo de Rosario. Otros a los que se le debería dar espacio es a un cuartel de Bomberos Voluntarios que hoy no cuenta en esa zona con un lugar físico. Además se podría construir un lindo complejo de piletas como el del parque Alem para esa gran barriada que carece de un lugar de esparcimiento de calidad, porque los complejos natatorios del Saladillo y el Parque del Mercado ya están saturados. Se podría cobrar una entrada módica para su mantenimiento, y por qué no además un gran polideportivo para todo el mundo y agregar juegos infantiles y un escenario para futuros recitales musicales: esto daría un cambio radical a la zona sur de Rosario. Basta con eso de querer construir viviendas sociales o privadas: sólo hay que mirar lo que sucede allí cerca con los complejos Fonavi y su estado de abandono se han transformado en gueto de la delincuencia donde ni la policía pude entrar con una falta total de mantenimiento y yo pregunto ¿dónde está allí el Estado que debe controlar? Ni mucho menos hacer un complejo de viviendas privadas. ¡El lugar es de todos señor gobernador!, sólo basta con ver lo que se hizo con el parque Scalabrini Ortiz, cómo se cubrió el sitio de viviendas y torres para la clase alta de la sociedad rosarina. Queremos una ciudad para todos y no para unos pocos vivos que con lo de todos nosotros se quieren hacer el negocio. Sólo espero que nuestros concejales se metan esto en la cabeza y no sean juez y parte como ya lo ha demostrado tan descaradamente una actual concejala del PRO sobre tierras en la zona norte. Hay que sacarse las caretas y ver a quién se responde y con qué intereses y a qué precio.































