Escribo esta carta ya que como tantos argentinos fui víctimas de un nuevo episodio de la inseguridad. En la madrugada del día 12 de enero del actual año, ingresaron a nuestro domicilio, cuatro delincuentes armados. Nuestra familia estaba de vacaciones, por lo cual, al activarse la alarma monitoreada, el operador avisa telefónicamente a la persona de nuestra confianza que habíamos dejado en caso de disparo, y al 911. El móvil a cargo del oficial Maximiliano Pizarro acude inmediatamente y al observar que un delincuente saltaba las rejas de nuestro jardín para salir huyendo, en un vehículo blanco, comienza el oficial una heroica persecución, arriesgando su vida al tirotearse con los delincuentes quienes habían descendido del vehículo e ingresado a un pasillo de una villa cercana. Cabe destacar que el oficial Pizarro Maximiliano, además de su excelente desempeño, demostró gran honestidad al momento de secuestrar todo lo robado en nuestro domicilio, bienes que se encontraban en el auto incautado, ya que en el acta de procedimiento realizada por el sub comisario Héctor Piccirillo, sub jefe del Comando Radioeléctrico, se detalla en forma muy específica todas nuestras pertenencias, lo cual nos facilitó la recuperación de las mismas en la comisaría. Como ciudadanos nos enorgullece saber que existen policías con excelente desempeño y honestidad, como el oficial Pizarro y el sub jefe Piccirillo. Son ejemplos a seguir en la fuerza,






























