¿Cómo aclarar en principio que mi posición antiabortista no me coloca automáticamente del lado de los sectores más conservadores, reaccionarios y retrógrados que tiene nuestra sociedad y con los que comparto esta idea en particular hoy vista "políticamente incorrecta" y cada vez menos compartida? Tema largo y complejo, que enciende acaloradas defensas de ambas partes. Procuraré fijar posición retirando la discusión fuera del marco religioso o de las creencias (terreno personalísimo) para llevarlo al plano exclusivamente científico. Me pregunto: ¿a partir de qué momento existe vida desde la ciencia? Ella, la ciencia, afirma que es desde la concepción donde nos encontramos a un primer estamento de una "vida", como puede luego existir la etapa embrionaria, la del nacimiento en sí, la de un niño, un adolescente, la etapa adulta y la vejez. Vale decir que para la ciencia concretamente existe "vida" a partir de esa instancia. Deduzco entonces que todo lo que se decida sobre esa "existencia" implica un derecho exclusivo, único de un individuo. Tanto en forma personal o desde el Estado, estamos decidiendo o legislando sobre una "vida" independiente, con (así como los derechos de la niñez) todos los derechos y ninguna de las obligaciones debido a que es la etapa de la vida con mayor grado de indefensión que existe. De allí mi duda sobre la tan mentada y reiterada frase en defensa de los abortos en "poder decidir sobre su propio cuerpo". Sí, estoy totalmente de acuerdo, con "su propio cuerpo" y no con un cuerpo ajeno al que éste porta circunstancialmente durante 9 meses y que terminado ese lapso natural de la evolución abandonará ese ámbito. Reitero lo largo y complejo del tema pero, habiendo leído la reflexión de la doctora Silvia Levin el pasado lunes, tenía la necesidad imperiosa de este modesto comentario.






























